Una emisora de radio local inglesa activó por error un protocolo para el fallecimiento del monarca, anunciando erróneamente la muerte del rey Carlos III. El error, atribuido a un fallo informático, provocó una breve interrupción de la transmisión antes de que se emitiera una disculpa pública. Se emitió un anuncio de fallecimiento por error: el rey Carlos III no ha fallecido.