El cuerpo de un alpinista ruso fue hallado el miércoles por la gendarmería de alta montaña de Chamonix. El excursionista quedó atrapado en una grieta de un glaciar en la Alta Saboya. La búsqueda, que movilizó a los rescatistas durante casi dos días, finalizó en el macizo del Mont Blanc.
Una excursión solitaria con consecuencias trágicas.
La víctima había emprendido esta excursión por el glaciar en solitario, una práctica que multiplica los riesgos en la alta montaña. Las grietas representan un peligro constante para los montañeros, incluso para los más experimentados, cuando escalan sin cuerdas ni guía.
Las condiciones meteorológicas y el terreno particularmente accidentado de la zona complicaron las operaciones de rescate. Gendarmes especializados tuvieron que desplegar importantes recursos para localizar y acceder al cuerpo del excursionista, atrapado en la grieta glacial.
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