Las exportaciones chinas aumentaron un 23,9% interanual en julio, lo que confirma la solidez del comercio exterior a pesar de una ligera desaceleración en comparación con junio. Las importaciones también crecieron un 27,5%, mientras que el superávit comercial alcanzó los 112,5 millones de dólares.
Este desempeño se debe en gran medida a la demanda global de equipos de inteligencia artificial. Las exportaciones chinas de semiconductores casi se duplicaron en julio, y las exportaciones de productos de alta tecnología han aumentado en más del 40 % desde principios de año. Los componentes electrónicos, los servidores y los equipos para centros de datos se encuentran entre los principales impulsores de este crecimiento.
Pekín está diversificando sus mercados.
Las ventas chinas a la Unión Europea y el Sudeste Asiático aumentaron notablemente, lo que permitió a Pekín reducir su dependencia del mercado estadounidense. No obstante, las exportaciones a Estados Unidos crecieron en julio, a pesar de las continuas tensiones comerciales y las restricciones dirigidas a ciertas tecnologías chinas.
Las fuertes exportaciones compensan parcialmente el débil consumo y la escasa inversión en China. Sin embargo, esto también expone a la economía a nuevos aranceles y críticas de sus socios comerciales respecto al tamaño de sus superávits comerciales. Mientras tanto, sectores tradicionales como el de los juguetes y la cerámica están experimentando resultados menos favorables.
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