Un estudio internacional revela que casi el 76 % de la población mundial no alcanza la ingesta diaria recomendada de ácidos grasos omega-3, a pesar de su papel crucial en la salud cardiovascular, el desarrollo cognitivo y la inmunidad. Investigadores analizaron 42 documentos técnicos utilizados como referencia para las directrices nutricionales nacionales y descubrieron que la mayoría de los países recomiendan aproximadamente 250 miligramos de EPA y DHA al día, con suplementos de DHA durante el embarazo. Sin embargo, los datos de consumo muestran una deficiencia global masiva, lo que lleva a los autores a describirla como una auténtica brecha de salud pública.
Una deficiencia relacionada con el bajo consumo de pescado azul
Para alcanzar estas ingestas recomendadas, sería necesario consumir salmón, caballa, sardinas o anchoas varias veces a la semana. Sin embargo, en muchas partes del mundo, el acceso a los mariscos sigue siendo limitado por el costo, los hábitos alimenticios o las preferencias culturales. Las fuentes vegetales de ácidos grasos omega-3, como las semillas de lino o las nueces, aportan ALA, que el cuerpo convierte deficientemente en EPA y DHA, lo que impide alcanzar los niveles recomendados. Ante esta dificultad estructural, los investigadores creen que la suplementación suele ser necesaria, especialmente para quienes consumen poco pescado y durante el embarazo. Las recomendaciones actuales podrían evolucionar a medida que las políticas de salud pública aborden este problema.