La Unión Europea ha manifestado su disposición a examinar con interés una posible solicitud de Armenia. La portavoz de la Comisión Europea, Paula Pinho, presentó las aspiraciones de Ereván como prueba adicional del atractivo del proyecto europeo. El primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, indicó que su gobierno podría presentar pronto una solicitud formal, sin especificar un plazo.
Esta medida confirmaría el giro diplomático emprendido por Armenia, antigua república soviética considerada durante mucho tiempo un aliado privilegiado de Rusia en el Cáucaso. Ereván busca fortalecer sus lazos con Occidente tras varios años de tensión con Moscú. Sin embargo, la solicitud de adhesión no garantizaría su ingreso, que requeriría largas negociaciones y el acuerdo unánime de los Estados miembros de la Unión Europea.
Moscú aumenta la presión sobre Ereván.
Rusia considera que la adhesión de Armenia a la UE sería incompatible con su permanencia en la Unión Económica Euroasiática. Por ello, Moscú exige un referéndum previo. Nikol Pashinyan, por su parte, opina que una consulta popular solo tendría sentido una vez evaluadas las posibilidades reales de adhesión, lo que, según él, requiere presentar primero la solicitud oficial.
Este acercamiento con Bruselas ya ha provocado represalias económicas por parte de Rusia. Moscú ha suspendido, en particular, las importaciones de ciertos productos agrícolas armenios, a pesar de que Rusia es un mercado crucial para los productores del país. Por lo tanto, Ereván tendrá que sopesar las consecuencias económicas y estratégicas de su decisión, atrapada entre una integración europea aún incierta y la ruptura gradual de una relación histórica con Moscú.
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