Recibido por Emmanuel Macron los días 23 y 24 de agosto, el príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman concluyó una intensa visita oficial a Francia. Inversiones, defensa, inteligencia artificial, transporte, diplomacia regional: París y Riad demuestran ahora una relación que va mucho más allá de los tradicionales contratos de armas y energía. Se anunciaron veintiún acuerdos y memorandos de entendimiento, entre los que destaca una espectacular inversión saudí de 6 millones de euros en la región de Île-de-France.
Están las imágenes, y luego están las cifras. El domingo 23 de agosto, Emmanuel Macron y Mohammed bin Salman aparecieron juntos en París en la ceremonia de clausura de la Copa Mundial de eSports. Al día siguiente, la escena cambió: el príncipe heredero saudí fue recibido en el Palacio del Elíseo para el acto político y económico central de su visita.
Tras dos días de conversaciones, el mensaje de París y Riad es innegable. Francia pretende convertirse en uno de los socios europeos clave en la transformación económica que proyecta Mohammed bin Salman, mientras que Arabia Saudí busca reforzar sus inversiones en Francia.
Los dos líderes presidieron principalmente la primera reunión del Consejo de Asociación Estratégica Franco-Saudí, cuya creación se decidió durante la visita de Estado de Emmanuel Macron a Arabia Saudí en diciembre de 2024. Una forma de institucionalizar una relación que se ha fortalecido considerablemente en los últimos años.
Una inversión saudí de 6 millones de euros cerca de París
Este es, sin duda, el anuncio más espectacular de la visita. El grupo saudí Qiddiya Investment Company, vinculado al poderoso fondo soberano saudí PIF, planea una inversión de hasta 6 millones de euros en Cergy-Pontoise, en la región de Île-de-France.
El proyecto busca crear un vasto destino que combine entretenimiento, turismo, hostelería, cultura y deportes. Los planes iniciales contemplan hasta tres grandes parques temáticos, junto con hoteles y otras infraestructuras.
Emmanuel Macron anunció la creación prevista de 22.000 puestos de trabajo, describiendo el proyecto como algo sin precedentes en Francia desde Disneyland París. Se espera que uno de los tres parques esté dedicado al mundo de Dragon Ball Z, aunque esta temática aún no ha sido confirmada oficialmente en el acuerdo.
Más allá de su carácter espectacular, la inversión constituye una señal política: mientras Francia lleva años intentando atraer más capital de los países del Golfo, Riad se prepara para destinar varios miles de millones a un proyecto turístico francés de gran visibilidad.
Alstom, CMA CGM: Los grupos franceses están acelerando su expansión en Arabia Saudí.
La relación también funciona en sentido contrario. Las empresas francesas buscan obtener su parte de los cientos de miles de millones de dólares movilizados por Riad para transformar el reino como parte de la Visión 2030.
El transporte es uno de los sectores clave. Alstom, en particular, ha conseguido un contrato por valor aproximado de 500 millones de euros para el metro de Riad. El grupo francés suministrará nuevos trenes y ampliará su presencia industrial en el reino. Por su parte, CMA CGM está reforzando sus operaciones portuarias en Yeda con una inversión de varios cientos de millones de euros.
Estas operaciones forman parte de una estrategia saudí mucho más amplia. En los próximos años, el reino deberá prepararse simultáneamente para la Exposición Universal de Riad en 2030 y la Copa Mundial de la FIFA 2034 , al tiempo que desarrolla nuevas ciudades, infraestructura ferroviaria, aeropuertos y destinos turísticos.
Para las empresas francesas, el mercado es considerable. El comercio bilateral entre Francia y Arabia Saudí ya alcanzó aproximadamente los 11,8 millones de dólares en 2025.
Energía: Aramco está estrechando lazos con empresas francesas.
Otro pilar histórico de la relación es la energía. Saudi Aramco aprovechó el período franco-saudí para concluir varios acuerdos con empresas francesas. Estos acuerdos abarcan tanto equipos para la industria energética como nuevas tecnologías.
Pero la transformación de la relación franco-saudí se hace evidente precisamente aquí: París y Riad ya no quieren limitar su cooperación al petróleo. La gestión del agua, el transporte, la industria, las finanzas, la tecnología digital y el turismo se encuentran ahora en el centro de su alianza económica. Francia ya se presenta en el comunicado conjunto como un importante inversor en Arabia Saudí en varios de estos sectores.
Inteligencia artificial: el nuevo campo de cooperación
Este es probablemente uno de los aspectos más reveladores de la visita. La inteligencia artificial, la computación cuántica y las tecnologías emergentes se están convirtiendo oficialmente en áreas prioritarias para la cooperación franco-saudí.
Ambos países han decidido reforzar su colaboración en estos sectores, y varios acuerdos privados respaldan esta ambición. Para Riad, el objetivo es claro: reducir gradualmente la dependencia de su economía de los hidrocarburos y convertir a Arabia Saudita en una potencia tecnológica mundial.
Para París, el reto reside en posicionar su ecosistema tecnológico y sus empresas para sacar provecho de las cuantiosas inversiones realizadas por el reino.
Defensa: París y Riad quieren ir más allá.
La defensa sigue siendo un elemento crucial de la relación. Una nueva declaración franco-saudí prevé una mayor cooperación en materia de armamento y entrenamiento militar, así como una mayor coordinación estratégica entre ambos países.
En este evento no se anunciaron públicamente megacontratos de armamento comparables a las históricas ventas a gran escala de Francia en el Golfo. Por lo tanto, la secuencia de eventos es principalmente política: confirma el deseo de ambas capitales de mantener una relación militar privilegiada en una región profundamente afectada por sucesivas crisis.
AlUla: La alianza con Francia se extiende hasta 2035.
Se ha convertido en uno de los símbolos de la presencia francesa en la nueva Arabia Saudí. La colaboración en torno a AlUla se prorrogará hasta 2035.
Arqueología, patrimonio, turismo, cultura, desarrollo económico y protección del medio ambiente: desde hace varios años, Francia apoya la transformación de esta región histórica del noroeste de Arabia Saudí en un destino turístico internacional.
París y Riad han decidido continuar esta cooperación durante casi otra década. El acuerdo ilustra otra dimensión de la estrategia de Mohammed bin Salman: construir una industria turística y cultural capaz de atraer a decenas de millones de visitantes a un país que, hace tan solo unos años, estaba prácticamente cerrado al turismo internacional.
Veintiún acuerdos para ampliar la relación
En total, las dos partes anunciaron 21 acuerdos y memorandos de entendimiento.
Estos sectores incluyen defensa, energía, transporte, sanidad, inteligencia artificial, tecnologías emergentes, finanzas, turismo, cultura y entretenimiento. Una mesa redonda sobre inversiones, que reunió a Emmanuel Macron, Mohammed bin Salman y varios altos ejecutivos franceses y saudíes, también brindó la oportunidad de analizar nuevos proyectos.
París y Riad buscan establecer un marco financiero que facilite los proyectos que las empresas francesas desarrollen en Arabia Saudí. En otras palabras, lo que está en juego va más allá de los contratos anunciados durante la visita: se trata de preparar las inversiones para los próximos años.
Irán, Gaza, Líbano: Macron y MBS demuestran su convergencia.
Sin embargo, la visita no se centró exclusivamente en la economía. Emmanuel Macron y Mohammed bin Salman dedicaron una parte importante de sus conversaciones a las crisis que azotan Oriente Medio. En lo que respecta a Irán, París y Riad abogan por una solución diplomática al programa nuclear iraní e instan a Teherán a cooperar plenamente con el Organismo Internacional de Energía Atómica.
Ambos países condenaron los ataques contra buques en el estrecho de Ormuz y abogaron por el restablecimiento de la navegación normal y libre en esta arteria vital para el comercio mundial. En cuanto al conflicto israelí-palestino, Macron y MBS celebraron el anuncio de un acuerdo sobre el desarme de Hamás y reafirmaron su apoyo a una solución de dos Estados, con la creación de un Estado palestino basado en las fronteras de 1967. Asimismo, denunciaron la continua actividad de asentamientos israelíes.
En Líbano, París y Riad buscan fortalecer el Estado y sus instituciones, mientras que en Siria, ambas capitales pretenden apoyar la estabilización y la reconstrucción económica del país. La creación de un Consejo Empresarial Saudí-Sirio-Francés fue especialmente bien recibida.
MBS confirma su regreso al centro del juego internacional.
Más allá de los miles de millones y los contratos, la visita también revela la evolución del estatus internacional de Mohammed bin Salman. El príncipe heredero ya no es visto en París simplemente como el gobernante de facto de una de las principales potencias petroleras del mundo. Se ha convertido en una figura clave en los principales asuntos de Oriente Medio, así como en un inversor codiciado y el artífice de una transformación económica que está abriendo vastos mercados a las empresas occidentales.
Para Emmanuel Macron, la estrategia es clara: mantener un acceso privilegiado a Riad, atraer capital saudí a Francia y posicionar a las empresas francesas en el centro de la Visión 2030. Para Mohammed bin Salman, París ofrece simultáneamente una relación política con una potencia nuclear miembro permanente del Consejo de Seguridad, experiencia industrial y tecnológica, y una importante puerta de entrada a Europa.
Los días 23 y 24 de agosto de 2026 marcarán, por lo tanto, una nueva etapa.
Con 21 acuerdos anunciados, una espectacular inversión de 6 millones de euros en la región de Île-de-France y una cooperación que ahora abarca desde la defensa hasta la inteligencia artificial, la relación franco-saudí entra en una nueva fase. Más que una simple visita protocolaria, el viaje de Mohammed bin Salman a París puso de manifiesto una realidad: París y Riad pretenden consolidar su acercamiento a largo plazo.
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