Adèle Haenel ha publicado su primer libro, *Viser juste* (Apuntar alto), con la editorial L'Arche. La exactriz, ahora de 37 años, combina narrativa personal, reflexión política y exploración literaria para examinar lo que ella llama "la construcción del silencio". Más que unas memorias tradicionales, el libro se presenta como un intento de recuperar su propia historia.
Durante tres años, Adèle Haenel trabajó en este texto con la directora Gisèle Vienne. En él, rememora su infancia, la violencia sexual que sufrió y los mecanismos que pueden llevar a una víctima a dudar de sus propias percepciones. El director Christophe Ruggia fue condenado en apelación en abril de 2026 a cinco años de prisión, dos de los cuales debía cumplir bajo arresto domiciliario con una pulsera electrónica, por agresiones sexuales cometidas contra ella cuando tenía entre 12 y 14 años.
Sin embargo, la autora se niega a presentar Aiming Right como la conclusión de su batalla legal. Su objetivo es, más bien, examinar la desaparición simbólica de la niña que fue y cómo se construye la negación en torno a la violencia. Este enfoque híbrido le permite evitar una simple narración cronológica y conectar su experiencia personal con una crítica más amplia de las dinámicas de poder.
Una ruptura definitiva con el cine.
Adèle Haenel también rememora su muy comentada salida de la ceremonia de los Premios César 2020, tras la entrega del galardón a Roman Polanski. Este incidente la convirtió en una de las figuras más destacadas del movimiento MeToo en Francia. En su libro, no nombra directamente al director, pero se refiere a él a través de las acusaciones y los procesos judiciales que lo rodean.
Adèle Haenel, galardonada dos veces con el premio César y que alcanzó la fama gracias a películas como Los nenúfares, Amor a primera vista y Retrato de una mujer en llamas, afirma que ya no le atrae el cine. Denuncia una industria que, según ella, encasilla a las actrices en el papel de la "joven ingenua" antes de marginarlas con la edad. También acusa a Vincent Bolloré y a la extrema derecha de ejercer una influencia creciente en el sector cultural, un análisis combativo que extiende su oposición al funcionamiento de la industria cinematográfica francesa.
Es ahora en el teatro público donde Adèle Haenel afirma haber encontrado una coherencia entre la creación artística, el compromiso político y la reflexión filosófica. Su distanciamiento de los escenarios ha reducido su exposición mediática, pero cree que su obra se ha profundizado. Con Aiming Right, por lo tanto, no regresa al cine, sino que confirma una nueva trayectoria artística en la que la literatura y el teatro están reemplazando gradualmente a la pantalla.
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