Emmanuel Macron promulgó la ley sobre el derecho a la muerte asistida, publicada el miércoles 19 de agosto en el Diario Oficial. Esta importante reforma social se produce tras varios años de consultas, debates parlamentarios y desacuerdos entre diversas fuerzas políticas, representantes religiosos y parte de la comunidad médica.
El texto autoriza a ciertos pacientes a recibir una sustancia letal para su autoadministración en presencia de un profesional sanitario. Cuando la persona no pueda hacerlo físicamente, la sustancia podrá ser administrada por un cuidador. Esta posibilidad está sujeta a un procedimiento médico diseñado para verificar que se cumplen todas las condiciones legales.
Condiciones de acceso estrictamente reguladas
El solicitante debe ser mayor de edad, ciudadano francés o residente permanente en Francia. Debe padecer una enfermedad grave e incurable, en fase avanzada o terminal, acompañada de un dolor físico insoportable. Asimismo, debe ser capaz de expresar libremente sus deseos hasta el final. Un médico tomará la decisión tras consultar con los demás profesionales implicados en su atención.
El Consejo Constitucional ratificó el núcleo de la ley el 14 de agosto, si bien expresó algunas reservas respecto a su interpretación. Sin embargo, su implementación no será inmediata, ya que aún se requieren varios decretos para aclarar los detalles prácticos, el procedimiento médico y las obligaciones de los profesionales de la salud. Si bien sus partidarios consideran la reforma un avance, sigue siendo objeto de fuertes críticas por parte de asociaciones, líderes religiosos y profesionales de la salud, quienes temen sus consecuencias para las personas vulnerables.
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