Los islandeses votaron en contra de la propuesta del gobierno de iniciar las negociaciones de adhesión a la Unión Europea. La opción del "No" se impuso con el 52,5% de los votos, según los resultados casi definitivos difundidos el domingo por la cadena pública RUV.
El resultado es inequívoco, a pesar de que aún quedaban algunos votos por contabilizar en uno de los seis distritos electorales del país: el 52,5% de los votantes islandeses optó por el "No", frente al 47,5% que votó por el "Sí". "La nación rechaza las negociaciones de adhesión con la UE", declaró Rúván tras el recuento.
La primera ministra Kristrun Frostadottir había presentado el referéndum como un momento decisivo, advirtiendo que un voto negativo pondría fin definitivamente a cualquier especulación sobre la posible adhesión del país al bloque europeo. Quienes abogaban por el sí argumentaban que la pertenencia a la Unión Europea contribuiría a reducir los altos tipos de interés y ofrecería mayor seguridad en un contexto global convulso por la guerra en Ucrania y las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump sobre la anexión de Groenlandia, otra isla ártica.
Los opositores a la adhesión defendieron la soberanía islandesa y la protección de las aguas pesqueras nacionales, dos argumentos que convencieron claramente a la mayoría de los votantes.
No es la primera vez que Islandia se encuentra en esta encrucijada europea. El país solicitó su adhesión en 2009, en plena crisis financiera. Un gobierno euroescéptico puso fin a las negociaciones en 2013, y desde entonces el asunto permanece sin resolver.
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