El cerco regulatorio se estrecha en torno a Temu. La Comisión Europea acusa a la plataforma china de obstaculizar las investigaciones sobre posibles ayudas estatales extranjeras que podrían distorsionar la competencia dentro de la Unión Europea. Si bien se trata de acusaciones preliminares, exponen a la empresa a mayores sanciones económicas.
La investigación llevó a las autoridades europeas a inspeccionar en diciembre las instalaciones irlandesas de Temu y su filial Whaleco. Bruselas busca determinar si la empresa recibió apoyo financiero de Pekín que le permitió desarrollar sus operaciones europeas en condiciones más ventajosas que sus competidores.
Según la Comisión, el grupo no cooperó lo suficiente durante estas operaciones. Se le acusa específicamente de no haber facilitado cierta información básica, así como diversos documentos y registros relativos a sus actividades en los Estados miembros. Esta conducta podría constituir un obstáculo en virtud del Reglamento europeo sobre subvenciones extranjeras, que entró en vigor en 2023.
Temu niega rotundamente las acusaciones procedentes de Bruselas.
La plataforma rechaza categóricamente esta versión de los hechos. Afirma haber respondido a todas las solicitudes realizadas durante las inspecciones y sostiene que no recibe subvenciones extranjeras que puedan distorsionar la competencia en Europa. Temu también afirma contar con recursos financieros suficientes gracias a sus propias operaciones.
Si se confirma la obstrucción, la empresa podría recibir una multa específica. Además, podría imponerse una sanción adicional, que podría alcanzar el 1 % de su facturación, si Bruselas demuestra la existencia de subvenciones ilegales. Más allá del aspecto financiero, este procedimiento amenaza principalmente un modelo de negocio basado en un crecimiento extremadamente rápido y precios especialmente agresivos.
Este caso surge en un momento en que Temu ya está bajo un intenso escrutinio en Europa. La plataforma, que afirma tener alrededor de 130 millones de usuarios en la UE, impugnó una multa de 200 millones de euros impuesta por Bruselas debido a la presencia de productos considerados ilegales o peligrosos. Su espectacular éxito se convierte así en una prueba real para las nuevas herramientas regulatorias europeas contra los gigantes extranjeros del comercio electrónico.
Communauté
comentarios
Escribe un comentario
Sé el primero en comentar este artículo.