Kinshasa y Luanda han dado un nuevo paso en el desarrollo del corredor de Lobito. La República Democrática del Congo y Angola han firmado un contrato de concesión de treinta años para rehabilitar, modernizar y operar la línea ferroviaria Dilolo-Sakania, un eje estratégico para el desarrollo del sureste del Congo y para facilitar su acceso al Atlántico.
La República Democrática del Congo y Angola buscan acelerar su integración económica. Durante una visita de trabajo del presidente angoleño João Lourenço a Kinshasa, ambos países firmaron el miércoles un acuerdo de concesión para la línea ferroviaria que une Dilolo, en la provincia de Lualaba, con Sakania, en la provincia de Haut-Katanga. Esta infraestructura es un enlace crucial en el corredor de Lobito. Su desarrollo tiene como objetivo conectar de manera más eficaz las importantes regiones mineras del sureste de la RDC con el puerto angoleño de Lobito, en el océano Atlántico. El proyecto incluye la rehabilitación, modernización, extensión y operación de la línea por un período de treinta años.
El Estado congoleño conservará la propiedad de la infraestructura y al menos el 10% del capital de la empresa encargada del proyecto. Al finalizar la concesión, las instalaciones deberán ser devueltas a la República Democrática del Congo. El concesionario también asumirá las inversiones y los riesgos asociados al tráfico, sin ninguna garantía soberana ni subsidios operativos por parte de Kinshasa.
Un proyecto estimado en 1,2 millones para transformar el comercio regional
Más allá de la exportación de minerales estratégicos desde Katanga y Lualaba, ambos gobiernos pretenden convertir el corredor en una ruta comercial mucho más amplia. La línea también está diseñada para transportar productos agrícolas, hidrocarburos, insumos industriales, contenedores y bienes de consumo, además de pasajeros. El presidente congoleño, Félix Tshisekedi, también destaca los beneficios económicos previstos para la RDC. Se espera que el proyecto impulse la creación de empleo, la formación de jóvenes, la participación de empresas congoleñas y la transferencia de tecnología.
Kinshasa y Luanda planean armonizar simultáneamente sus operaciones ferroviarias, aranceles y procedimientos aduaneros para facilitar el flujo de mercancías entre ambos países. Este es un paso crucial para que el corredor sea competitivo con otras rutas comerciales utilizadas por los productores del sur de la República Democrática del Congo. La inversión se estima en 1,2 millones de yuanes, y el ferrocarril es solo una parte del programa. También se prevé la construcción de carreteras transfronterizas, plataformas logísticas y diversas infraestructuras energéticas para apoyar su desarrollo.
El acercamiento económico entre ambos países vecinos debe extenderse finalmente al sector energético. Angola y la RDC desean reactivar su cooperación en el sector de los hidrocarburos y acelerar sus proyectos de interconexión eléctrica, con el objetivo específico de fortalecer el suministro a Katanga. Para Kinshasa y Luanda, el corredor de Lobito representa mucho más que una simple conexión ferroviaria: debe convertirse en un nuevo eje económico entre las regiones productoras del corazón del sur de África y los mercados internacionales a través de la costa atlántica.
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