Una montaña de basura se derrumbó durante la noche del sábado al domingo en el vertedero de Dar Es Salam en Conakry, sepultando viviendas y causando la muerte de al menos treinta personas.
El desastre ocurrió antes del amanecer, provocado por lluvias torrenciales que desestabilizaron un montón de basura en el vertedero de Dar Es Salam, en la capital guineana. Las viviendas informales cercanas quedaron sepultadas. Otras seis personas resultaron gravemente heridas.
El ministro de Administración Territorial de Guinea, Djenabou Touré, visitó el lugar el domingo por la mañana, mientras las excavadoras registraban los escombros en busca de posibles supervivientes y más cuerpos.
La ironía del momento es cruel: el teniente coronel Baldé Mamadou Bailo, jefe de saneamiento del Batallón de Ingenieros Militares, confirmó que el cierre del vertedero estaba programado precisamente para ese domingo. De hecho, las autoridades habían ordenado el desalojo de los residentes que vivían en viviendas improvisadas alrededor del vertedero poco antes de la tragedia, por temor a un posible derrumbe.
Las fuertes lluvias estacionales son una causa frecuente de este tipo de accidentes en varios países del África subsahariana. Uganda y Etiopía han sufrido tragedias similares en los últimos años.
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