La presidenta eslovena, Natasa Pirc Musar, ha negado rotundamente cualquier colaboración con los servicios de inteligencia rusos. La polémica surgió tras un accidente de tráfico en julio que reveló la presencia de un amigo esloveno de origen ruso en su coche. La presidenta fue hospitalizada con una fractura de clavícula a consecuencia del accidente en el que se vio involucrado su vehículo oficial.
Entre los dos pasajeros descritos como amigos del presidente se encontraba Viktorija Krivolucka, nacida en Rusia y nacionalizada eslovena en 2016. Diversos medios de comunicación informaron que las dos mujeres habían viajado juntas a Rusia en varias ocasiones antes de la elección de Natasa Pirc Musar en 2022. Estas revelaciones llevaron a una comisión de seguridad parlamentaria a solicitar un informe sobre la posible injerencia rusa en Eslovenia.
Una relación de larga data con un ex funcionario de inteligencia.
Según se informa, Viktorija Krivolucka compartió su vida con Roman Jeglic, un exfuncionario de inteligencia esloveno que emigró a Rusia en la década de 1990. Reconoció haber vivido con él durante varios años en ese país, aunque afirmó no haber tenido contacto con él en los últimos quince años. Sin embargo, no existen pruebas públicas que indiquen que ella misma colaborara con los servicios de inteligencia rusos.
La oficina presidencial sostiene que Natasa Pirc Musar no tiene vínculos con las redes de inteligencia de Moscú y rechaza las sospechas que rodean a su amiga. Sin embargo, figuras políticas han solicitado que se le niegue temporalmente al presidente el acceso a informes confidenciales a la espera de aclaraciones. Elegida como candidata independiente en 2022, Natasa Pirc Musar es considerada liberal y proeuropea, y ha condenado reiteradamente la invasión rusa de Ucrania.
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