El 27 de agosto de 1979, terroristas del Ejército Republicano Irlandés hicieron estallar el barco pesquero en el que Lord Louis Mountbatten, antiguo virrey de la India británica y pariente cercano de la reina Isabel II, pasaba sus vacaciones frente al puerto irlandés de Mullaghmore.
Un objetivo elegido por su conexión con la Corona.
Lord Mountbatten, bisnieto de la reina Victoria y tío materno del duque de Edimburgo, representaba, a ojos del IRA, la grandeza de la monarquía británica a la que se oponían. A sus 79 años, murió instantáneamente cuando la bomba colocada a bordo de su barco, el Shadow V, explotó aquella mañana. Otras tres personas también fallecieron en el atentado: su nieto Nicholas, de 14 años, Paul Maxwell, de 15, y Lady Brabourne, abuela de Nicholas, mientras que otros tres miembros de la familia resultaron gravemente heridos.
Ese mismo día, el IRA atacó por segunda vez en Warrenpoint, Irlanda del Norte, matando a dieciocho soldados británicos en una doble emboscada, convirtiéndose en uno de los días más sangrientos del conflicto norirlandés.
Un punto de inflexión en la lucha contra el terrorismo británico.
Este asesinato marcó el primer ataque directo del IRA contra la familia real británica durante su larga campaña para expulsar al Reino Unido de Irlanda del Norte. Las repercusiones de este doble atentado contribuyeron a endurecer la postura del gobierno de Margaret Thatcher hacia la organización paramilitar.
Thomas McMahon, un miembro experimentado del IRA entrenado en el uso de explosivos, fue arrestado y condenado por colocar la bomba que causó el atentado. Condenado a cadena perpetua, finalmente fue liberado en 1998 como parte del Acuerdo de Viernes Santo, que puso fin al conflicto de Irlanda del Norte.
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