El grupo Carrefour ha obtenido un fallo favorable del Tribunal de Apelación de París en su prolongada disputa con algunos de sus franquiciados. El tribunal ratificó las cláusulas de arbitraje incluidas en los contratos firmados entre la cadena de supermercados y sus socios, dictaminando que el Tribunal Mercantil de Rennes carecía de competencia para conocer de las demandas presentadas por la Asociación de Franquiciados de Carrefour.
Esta acción legal representó un gran desafío para el distribuidor, ya que varios franquiciados llevaban tiempo denunciando lo que consideran relaciones comerciales desequilibradas. Los franquiciados disidentes acusan al grupo, en particular, de imponer condiciones de suministro y precios que, a su juicio, perjudican la rentabilidad de sus tiendas.
Un tema delicado para el gigante minorista.
El enfrentamiento entre Carrefour y parte de su red local se ha convertido gradualmente en un símbolo de las tensiones dentro del sector de las franquicias de alimentación. La Asociación de Franquiciados de Carrefour afirma representar a varios cientos de tiendas y había iniciado acciones legales con el apoyo del Ministerio de Economía, que había considerado una fuerte sanción económica contra el grupo.
Al obtener esta sentencia del Tribunal de Apelación, Carrefour ha evitado, por el momento, una impugnación directa de su modelo contractual. La cadena de supermercados mantiene su intención de continuar el diálogo con sus socios, a pesar de que las conversaciones iniciadas en los últimos meses para encontrar una solución amistosa no hayan tenido éxito.
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