La famosa pintura de Vladimir Tretchikoff, "Dama de Oriente", se vendió por más de 1,7 millones de dólares (aproximadamente 1,5 millones de euros) en una subasta celebrada en Johannesburgo, Sudáfrica, el martes por la noche. Esta venta establece un nuevo récord mundial para el artista, conocido por su colorido estilo figurativo, ampliamente difundido en las décadas de 1950 y 1960.
Un retrato icónico que se ha convertido en un símbolo
Pintada en 1955, La dama de Oriente representa a una mujer vestida con un vestido de seda verde y dorado, con un estilo reconocible al instante. Reproducida masivamente en objetos cotidianos —manteles, bolsos, carteles—, la obra contribuyó a la fama mundial de Tretchikoff, a menudo apodado «el rey del kitsch».
Puesto a la venta por Strauss & Co., el cuadro fue adquirido por un postor anónimo en una subasta telefónica. El importe final, incluyendo comisiones e impuestos, superó los 31 millones de rands sudafricanos, o aproximadamente 1,77 millones de dólares, superando así el récord anterior del artista, que ostentaba desde 2013 Jeune Chinoise (Chica china), vendida en Londres por 1,5 millones de dólares.
Una figura importante en la cultura visual sudafricana
Nacido en 1913 en lo que hoy es Kazajistán, entonces territorio ruso, Vladimir Tretchikoff huyó de la revolución de 1917 para establecerse en China. Creció en Shanghái, pasó por Singapur, antes de establecerse en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, en 1946, donde vivió hasta su fallecimiento en 2006.
Artista autodidacta, amasó su fortuna autorizando la reproducción económica y a gran escala de sus obras. Esta estrategia le valió un inmenso éxito popular, pero también críticas en círculos artísticos más elitistas. Para Alastair Meredith, experto de Strauss & Co., La dama de Oriente es hoy mucho más que un éxito de ventas visual: «Es una obra profundamente arraigada en el imaginario colectivo sudafricano, pero también un icono mundial».