Un juez federal de California ha sancionado a Meta por destruir o permitir la desaparición de pruebas en su disputa legal con el multimillonario australiano Andrew Forrest. El magnate minero acusa a la empresa matriz de Facebook de permitir la circulación de anuncios fraudulentos en sus plataformas, utilizando su identidad e imagen para promocionar supuestas inversiones en criptomonedas. Estos anuncios, según alega, engañaron a los usuarios de internet haciéndoles creer que él personalmente respaldaba dichas inversiones.
La cuestión de la retención de datos es crucial para el demandante. Andrew Forrest pretende demostrar que Meta no se limita a alojar pasivamente anuncios creados por terceros, sino que participa activamente en su presentación, modificación y distribución a los usuarios. Dicha demostración podría debilitar la defensa del grupo, que se basa en el artículo 230 de una ley estadounidense de 1996. Esta disposición generalmente protege a las plataformas de demandas relacionadas con el contenido generado por los usuarios.
El juez alega "negligencia grave".
En su fallo, el juez P. Casey Pitts determinó que Meta había destruido datos importantes y que esta pérdida había perjudicado a Andrew Forrest. La empresa alegó que tardó dos años en descubrir la existencia de esta información en sus propios sistemas. El juez consideró esta explicación «simplemente inverosímil». Meta también sostuvo que no había conservado los anuncios en su formato final, ya que se compilaban directamente en los dispositivos de los usuarios.
El juez rechazó este argumento, basándose en particular en las declaraciones de un ingeniero de la empresa. Según esta declaración, Meta disponía de los medios técnicos para preservar los datos en cuestión, pero optó por no hacerlo. Sin embargo, el tribunal no concluyó que la destrucción fuera intencional ni tuviera como objetivo perjudicar al demandante. Confirmó la acusación de "negligencia grave". Si el caso llega a juicio, un jurado deberá determinar la responsabilidad de la empresa.
La inmunidad de la plataforma vuelve a ser cuestionada.
Meta aún puede solicitar el sobreseimiento del caso, argumentando que la Sección 230 continúa protegiéndolo. Esta cuestión legal será resuelta por el juez antes de un posible juicio con jurado. Lo que está en juego va más allá del caso de Andrew Forrest: los tribunales estadounidenses deben determinar si las plataformas pueden invocar su condición de proveedores de alojamiento cuando utilizan sus propios sistemas para seleccionar, transformar o recomendar contenido fraudulento.
Este caso se suma a varios reveses legales recientes para Meta. Los tribunales estadounidenses ya han dictaminado que la Sección 230 no protege necesariamente a la empresa cuando las demandas se dirigen contra el diseño de Instagram o los mecanismos de recomendación de sus plataformas. Además, está previsto que comience un nuevo juicio en Oakland, donde cuatro estados exigen a la empresa una indemnización de hasta 1,4 billones de dólares por supuestamente poner en peligro a menores.
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