El viernes 28 de agosto, el gobierno publicó en el Diario Oficial los detalles de la sanción económica para las empresas de moda ultrarrápida. La medida, que entrará en vigor el 1 de septiembre, se dirige principalmente a plataformas asiáticas como Shein, Temu y AliExpress, cuyo modelo de negocio se basa en la venta masiva y rápida de ropa a bajo precio.
La multa dependerá de la calificación ambiental de cada producto y seguirá limitada al 50 % de su precio antes de impuestos. A partir de 2026, las empresas afectadas deberán pagar 50 céntimos por ciertas prendas de ropa interior o calcetines con calificaciones insuficientes, 2 euros por una camiseta, 9 euros por unos vaqueros y 12 euros por una chaqueta. El programa también abarcará camisas, vestidos, faldas, pantalones, jerséis, polos, trajes de baño y abrigos.
Una escala que se irá reforzando progresivamente hasta 2030.
Las multas aumentarán anualmente, llegando hasta los 2 € por calcetines o ropa interior y los 19,50 € por chaqueta en 2030. Los fondos recaudados financiarán bonificaciones para las empresas textiles consideradas más responsables con el medio ambiente. Aprobada a principios de julio, la ley define la moda ultrarrápida en función del volumen de prendas comercializadas y un coeficiente que tiene en cuenta el precio del producto en relación con el coste de su reparación.
El gobierno sostiene que diseñó el mecanismo para proteger a las empresas que emplean personal en Francia. Las pruebas realizadas en Kiabi, Decathlon, Jules, Petit Bateau, E.Leclerc y Carrefour indican que no se verán afectadas. Se espera que las cadenas de moda rápida tradicionales, como Zara, H&M, Primark y Uniqlo, también queden exentas del programa, ya que el gobierno considera que sus volúmenes de ventas son significativamente inferiores a los de las principales plataformas de moda ultrarrápida.
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