La economía francesa se estancó en el segundo trimestre de 2026. En sus resultados detallados publicados el viernes 28 de agosto, el INSEE revisó su estimación de crecimiento para el período comprendido entre abril y junio al 0%, en comparación con el aumento del 0,2% anunciado inicialmente. El primer trimestre también fue revisado, estimándose ahora la caída del PIB en un 0,2%, en lugar del 0,1%.
El Instituto atribuye estos ajustes a una producción agrícola inferior a la prevista y al aumento de los precios en el sector servicios, especialmente en el transporte. El ministro de Economía, Roland Lescure, considera que estas cifras reflejan las consecuencias económicas iniciales de la ola de calor y la sequía. Su impacto deberá tenerse en cuenta en las previsiones del Ministerio de Hacienda durante la elaboración del próximo presupuesto.
El consumo está repuntando de nuevo, pero el poder adquisitivo está disminuyendo.
El consumo de los hogares repuntó un 0,3% en el segundo trimestre, tras haber disminuido en la misma proporción durante los tres primeros meses del año. El gasto público aumentó un 0,4%, mientras que la inversión cayó un 0,3% adicional. Las exportaciones crecieron un 2,9%, impulsadas principalmente por el sector aeroespacial, frente a un aumento del 1,1% en las importaciones. El comercio exterior contribuyó así positivamente al crecimiento del PIB.
Esta mejora, sin embargo, enmascara un deterioro de la situación de los hogares. Su poder adquisitivo por unidad de consumo disminuyó un 0,5% durante el trimestre, y su tasa de ahorro cayó del 17,9% al 17,2%. Desde principios de año, el crecimiento acumulado ha alcanzado apenas el 0,3%, lo que revela una economía francesa debilitada por la baja inversión, las dificultades agrícolas y el creciente impacto de los riesgos relacionados con el cambio climático.
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