Fitch Ratings ha mantenido la calificación crediticia soberana de Francia en A+, con perspectiva estable. Esta decisión implica que no se prevén cambios en la calificación a corto ni a medio plazo. Por lo tanto, la deuda francesa sigue considerándose de alta calidad crediticia, a pesar del deterioro de la situación fiscal.
La evaluación se basa, en particular, en el tamaño y la diversificación de la economía francesa, la solidez del sector bancario y la existencia de una base de inversores diversificada. Sin embargo, estas fortalezas se ven contrarrestadas por una elevada deuda pública, un potencial de crecimiento limitado y un entorno político que dificulta la implementación de una reducción sostenible del déficit.
Se prevé que el déficit alcance el 5,5% del PIB en 2027.
Fitch prevé ahora un déficit público del 5,2% del producto interno bruto en 2026, frente al 4,9% de su evaluación anterior. Este alcanzaría el 5,5% en 2027 antes de descender al 5,2% en 2028. Estas revisiones se deben a un menor crecimiento, una mayor carga de intereses y un mayor gasto en defensa.
La situación política francesa sigue siendo motivo de preocupación para la agencia, debido a la falta de mayoría parlamentaria y a la incertidumbre en torno a las futuras decisiones presupuestarias. Se esperan dos evaluaciones más en los próximos meses: Moody's publicará su informe el 23 de octubre, seguido por S&P Global Ratings el 27 de noviembre, fecha en la que ya habrán comenzado los debates presupuestarios. Fitch ha mantenido la calificación soberana de Francia en A+, con perspectiva estable. Esta decisión implica que no se prevé ningún cambio en la calificación a corto ni a medio plazo. Por lo tanto, la deuda francesa sigue considerándose de alta calidad crediticia, a pesar del deterioro de la situación presupuestaria.
La evaluación se basa, en particular, en el tamaño y la diversificación de la economía francesa, la solidez del sector bancario y la existencia de una base de inversores diversificada. Sin embargo, estas fortalezas se ven contrarrestadas por una elevada deuda pública, un potencial de crecimiento limitado y un entorno político que dificulta la implementación de una reducción sostenible del déficit.
Se prevé que el déficit alcance el 5,5% del PIB en 2027.
Fitch prevé ahora un déficit público del 5,2% del producto interno bruto en 2026, frente al 4,9% de su evaluación anterior. Este alcanzaría el 5,5% en 2027 antes de descender al 5,2% en 2028. Estas revisiones se deben a un menor crecimiento, una mayor carga de intereses y un mayor gasto en defensa.
La situación política francesa sigue siendo motivo de preocupación para la agencia, debido a la falta de mayoría parlamentaria y a la incertidumbre que rodea las futuras decisiones presupuestarias. Se esperan otras dos evaluaciones en los próximos meses: la de Moody's el 23 de octubre, seguida de la de S&P Global Ratings el 27 de noviembre, fecha en la que ya habrán comenzado los debates presupuestarios.
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