Durante varias semanas, una supuesta violación del secreto bancario ha estado perturbando silenciosamente a la comunidad financiera monegasca. En el fondo del asunto, como Lo revelamos el pasado mes de junio.Adriano Fossati, exejecutivo del banco J. Safra Sarasin, está acusado de haber accedido, extraído y divulgado ilegalmente, en 2025, información financiera confidencial relativa a Diego Biasi, un empresario italiano residente en Mónaco hasta marzo de 2026.
Según las pruebas presentadas en el expediente y ampliamente difundidas por diversos medios de comunicación, entre ellos Monaco Matin, esta información se habría utilizado para elaborar resúmenes de bienes personales con el fin de favorecer los intereses de su amante, la actual esposa del Sr. Biasi, en el proceso de divorcio. Las denuncias se refieren, en particular, a violaciones del secreto bancario, incumplimiento de la confidencialidad de las comunicaciones privadas y acceso y uso no autorizados del sistema automatizado de procesamiento de datos. Las denuncias adicionales presentadas contra la esposa del Sr. Biasi incluyen acusaciones de falsificación, uso de documentos falsificados, intento de fraude judicial y acoso psicológico. Tanto la Comisión de Control de Actividades Financieras como la Autoridad de Protección de Datos Personales han sido notificadas.
Fuentes cercanas a la investigación indican que Adriano Fossati ha abandonado el banco J. Safra Sarasin. De confirmarse, esto añadiría una dimensión aún más preocupante al caso: la de un alto ejecutivo bancario que, tras ser acusado de una conducta que atenta directamente contra el secreto bancario, parece haber dejado la institución mientras la investigación sigue en curso.
Una mujer en el centro del asunto
La investigación también sacó a la luz otro elemento que había permanecido oculto hasta ahora. Una mujer se encuentra en el centro de los presuntos actos cometidos por el banquero Adriano Fossati. Su nombre es Rebecca Zanazzo.
Figura controvertida cuya integridad y probidad están en entredicho, es la actual esposa de Diego Biasi, al tiempo que supuestamente mantiene una relación extramatrimonial secreta con el banquero de Safra.
Está implicada en el proceso judicial monegasco en el que el exbanquero Adriano Fossati está acusado de usar su acceso privilegiado a datos financieros confidenciales para favorecer los intereses de su amante. Al parecer, esta conducta podría tener antecedentes familiares. De hecho, los antecedentes penales de su padre generan serias dudas.
Según fuentes, de las cuales publicamos aquí un extracto, su padre, Gino Zanazzo, nacido el 31 de julio de 1953, fue condenado el 9 de julio de 2019 por el Tribunal de Turín a cuatro años y nueve meses de prisión por tráfico internacional ilícito y blanqueo de capitales a través de una organización criminal. La condena fue confirmada íntegramente por el Tribunal de Apelación de Turín el 3 de febrero de 2022 y ratificada por el Tribunal Supremo de Roma el 18 de abril de 2023, incluyendo la confiscación de 8.287.566,82 € en bienes de valor equivalente. La sentencia es firme y, por lo tanto, se encuentra actualmente en cumplimiento.


Este contexto familiar sitúa la situación actual de Rebecca Zanazzo en Mónaco bajo una luz particularmente llamativa.
Por un lado, un padre condenado a una larga pena de prisión y a la confiscación de varios millones de euros. Por otro, un ejecutivo de uno de los bancos privados más discretos del Principado, acusado de violar el secreto bancario en beneficio de su amante. Según medios internacionales, el banco también está siendo investigado por cuentas presuntamente vinculadas a narcotraficantes convictos de la Cosa Nostra.
Pero la historia no termina ahí. Según nuestra información, Rebecca Zanazzo ha obtenido misteriosamente una renovación de tres años de su permiso de residencia en Mónaco, un privilegio muy codiciado, a pesar de no cumplir con ninguno de los estrictos requisitos que normalmente exigen las autoridades locales. Este aparente trato preferencial solo puede dañar la reputación de un Principado que se enorgullece de proteger a sus residentes.
Un caso con implicaciones más amplias
El caso ahora trasciende con creces el ámbito de una disputa privada. Plantea interrogantes directos tanto para el Banco J. Safra Sarasin como para el Principado de Mónaco en relación con la solidez real de los controles internos dentro de una entidad bancaria, así como sobre el trato preferencial que supuestamente se otorga a personas controvertidas y potencialmente peligrosas.
En un entorno donde la confidencialidad y la discreción son algunos de los mayores activos de Mónaco, la mera existencia de tales acusaciones, combinada con los antecedentes penales ahora documentados de un pariente cercano de una de las figuras principales, basta para crear un clima de sospecha duradero.
En esta etapa, aún no se ha dictado sentencia firme en el proceso monegasco. Sin embargo, los hechos comprobados en relación con Rebecca y Gino Zanazzo, así como la gravedad de las acusaciones contra Adriano Fossati, dibujan un panorama de un caso cuyas implicaciones para la reputación del banco y del Principado podrían ser considerables.
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