Rachas de viento que alcanzaron los 111 km/h azotaron los estados de Río de Janeiro y São Paulo, dejando cinco muertos, diez heridos y un pescador desaparecido.
La tormenta fue tan breve como destructiva. Fuertes vientos azotaron el sureste de Brasil, arrancando techos y derribando árboles en las regiones de Río de Janeiro y São Paulo. El balance provisional de fallecidos asciende a cinco, con diez heridos.
En Río de Janeiro, dos personas fallecieron tras el derrumbe de un muro. Un pescador permanece desaparecido: el coronel Tarciso Salles, comandante del cuerpo de bomberos militares del estado, confirmó que la búsqueda continúa. En el estado de São Paulo, otras dos personas murieron al ser alcanzadas por la caída de árboles.
El Centro de Operaciones y Resiliencia de Río de Janeiro registró ráfagas de hasta 110 km/h, mientras que en el estado de São Paulo se registraron ráfagas de hasta 111 km/h. Se emitió una alerta por fuertes vientos a las 15:30 hora local, antes de que la tormenta tocara tierra en la costa brasileña. En pocas horas, los bomberos y los equipos de protección civil respondieron a 135 incidentes en todo el estado de Río.
Las interrupciones en la red eléctrica fueron considerables. Más de 1,9 millones de personas se quedaron sin electricidad solo en el estado de Río de Janeiro. El transporte también se vio afectado en varias zonas de ambos estados.
Los meteorólogos atribuyen la tormenta al paso de un frente frío junto con un sistema de baja presión. A pesar de que los vientos están disminuyendo gradualmente, las autoridades mantienen la alerta debido a los pronósticos de fuertes lluvias y mar agitado.
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