Un terremoto de magnitud 7,4 sacudió el oeste de Colombia el lunes por la mañana, dejando al menos 181 muertos confirmados oficialmente, una cifra que, según las autoridades locales, podría superar los 240. Los equipos de rescate continuaron la búsqueda el martes entre los escombros de decenas de edificios derrumbados.
El sismo se produjo a las 7:34 a. m. hora local (12:34 GMT) del lunes y se extendió a lo largo de cientos de kilómetros en el oeste de Colombia. Las ciudades de Cali y Pereira fueron las más afectadas. Según el Servicio Geológico de Colombia, se han registrado más de 70 réplicas desde el sismo principal, incluyendo dos sismos de magnitud 3,6 en la madrugada del martes.
El presidente Abelardo de la Espriella declaró el martes el estado de emergencia desde Pereira. Informó de casi 2.600 heridos, cerca de 200 desaparecidos, más de 1.100 viviendas destruidas y más de 8.000 dañadas. Miles de habitantes de Cali y Pereira pasaron la noche a la intemperie, temiendo nuevos derrumbes o porque sus casas se habían vuelto inhabitables.
En Cali, una metrópolis de 2,2 millones de habitantes, 95 personas perdieron la vida. El alcalde Alejandro Eder indicó el martes que 239 personas permanecían atrapadas bajo los escombros, 949 resultaron heridas y 45 edificios se derrumbaron, parcial o totalmente. Entre ellos se encontraba un hospital donde varios pisos, incluyendo algunos dedicados a la atención pediátrica, cedieron, atrapando a pacientes. En el barrio Calima, al norte de la ciudad, cuatro niños fallecieron al derrumbarse parte del Gimnasio Calima; otros treinta fueron trasladados a centros médicos con heridas graves. Ante el riesgo de saqueos, el alcalde impuso un toque de queda desde las 20:00 p.m. hasta las 6:00 a.m.
En Pereira, los bomberos confirmaron 79 fallecidos. La ciudad cerró sus calles al tráfico para facilitar las labores de rescate, en las que participan cientos de voluntarios. Un residente del barrio Parque Industrial describió la ciudad paralizada: “Es imposible moverse por el centro. En la Plaza Bolívar, al menos un edificio se derrumbó. Hay estructuras que sostienen autobuses y camiones, y la gente teme que también se derrumben. Estamos todos en estado de shock. Fue realmente terrible”.
En Manizales, el alcalde Jorge Eduardo Rojas anunció cinco fallecidos y sesenta edificios parcial o totalmente destruidos. Instó a los residentes a no compartir mensajes de fuentes desconocidas en redes sociales, ya que podrían contener información falsa o no verificada y generar pánico.
A nivel internacional, el secretario general de la ONU, António Guterres, expresó su solidaridad con Colombia y anunció su apoyo para la gestión de la crisis. La administración Trump anunció una donación de 15,5 millones de dólares (aproximadamente 11,5 millones de libras esterlinas). España, cuyo ministro de Relaciones Exteriores, José Manuel Albares, informó que 164 ciudadanos españoles seguían desaparecidos sin que se confirmaran heridos ni fallecidos, también ofreció ayuda, al igual que Ecuador, Brasil, El Salvador y Venezuela.
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