El Reino Unido adopta una postura firme: decenas de buques rusos y el banco Yandex son objeto de nuevas sanciones.
El Reino Unido adopta una postura firme: decenas de buques rusos y el banco Yandex son objeto de nuevas sanciones.

El gobierno británico ha anunciado una nueva ronda de sanciones contra Rusia, dirigidas a instituciones financieras, buques que transportan hidrocarburos rusos y una red acusada de contribuir al suministro militar del Kremlin. Londres afirma que busca aumentar la presión económica sobre Moscú en el contexto de la guerra en Ucrania.

Entre las entidades afectadas se encuentran la división bancaria de Yandex, así como otras dos instituciones financieras rusas. Las medidas también afectan a Rosgosstrakh, uno de los principales grupos aseguradores del país.

Según las autoridades británicas, estas sanciones también afectan a una vasta red logística utilizada para exportar petróleo y gas rusos. Más de 20 petroleros y varios buques metaneros se han sumado a la lista de embarcaciones sancionadas. Londres acusa a estos buques de participar en lo que a menudo se describe como una "flota fantasma", utilizada para eludir las restricciones occidentales a las exportaciones de energía rusas.

El gobierno británico también ha anunciado medidas contra una red clandestina de adquisición de armas, a la que acusa de contribuir al esfuerzo bélico ruso. El objetivo declarado es interrumpir los flujos financieros y logísticos que alimentan la economía de guerra del Kremlin.

El primer ministro británico, Keir Starmer, declaró que las sanciones iban dirigidas a "los buques, el dinero y los actores que apoyan la economía de guerra rusa y, por consiguiente, amenazan la seguridad europea". Hizo estas declaraciones durante la cumbre del G7 celebrada en Francia.

El Reino Unido también subraya el carácter sin precedentes de algunas de las medidas. Según Londres, esta es la primera vez que un país miembro del G7 sanciona buques vinculados al proyecto ruso de gas natural licuado en el Ártico 2, un proyecto estratégico para las ambiciones energéticas de Moscú. Con esta nueva ola de restricciones, las autoridades británicas esperan dificultar aún más las exportaciones rusas y reducir los recursos financieros disponibles para financiar la guerra en Ucrania.

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