El gobierno eslovaco se niega a registrar los matrimonios entre personas del mismo sexo celebrados legalmente en el extranjero. El ministro del Interior, Matus Sutaj Estok, cita la constitución nacional, que define el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer, y argumenta que un certificado de matrimonio emitido en otro país no puede invalidar esta disposición.
Esta decisión entra en conflicto directo con una sentencia dictada en noviembre de 2025 por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. El Tribunal dictaminó que los Estados miembros deben reconocer los matrimonios entre personas del mismo sexo contraídos legalmente en otro país de la UE, incluso cuando su propia legislación nacional no permita dichas uniones.
Bratislava afirma su soberanía familiar.
El ministro afirma que un cambio tan significativo requeriría necesariamente una enmienda constitucional. Al declarar que la definición de matrimonio debe decidirse en Eslovaquia y no en Bruselas, el gobierno de Robert Fico está transformando una disputa administrativa en una nueva confrontación política con las instituciones europeas.
Metod Spacek e Ivan Novotny, cuyo matrimonio celebrado en el extranjero no ha sido registrado por las autoridades eslovacas, han anunciado su intención de emprender acciones legales. Su apelación podría dar lugar a un nuevo conflicto entre la legislación nacional y las obligaciones europeas de Eslovaquia. A la espera de una decisión judicial, la negativa del gobierno deja a las parejas en cuestión en un estado de incertidumbre respecto a sus derechos familiares, patrimoniales y administrativos.
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