La reciente ola de calor extrema ha provocado más de 16.000 muertes adicionales en Europa. El 30 de julio, un comité europeo de coordinación sanitaria adoptó una serie de recomendaciones para reforzar la preparación de los Estados miembros ante la creciente frecuencia de este tipo de fenómenos.
Europa se está calentando más rápido que cualquier otro continente, y sus sistemas de salud pública siguen estando insuficientemente preparados para afrontar periodos prolongados de calor extremo. Esta es la conclusión a la que llegó el comité europeo encargado de coordinar la preparación y la respuesta ante graves amenazas transfronterizas para la salud, en un dictamen adoptado el 30 de julio.
Las consecuencias para la salud de las olas de calor van mucho más allá del golpe de calor. Los periodos prolongados de altas temperaturas agravan las afecciones preexistentes, aumentan la presión sobre los hospitales y afectan la salud de las plantas y los animales, impactando los medios de subsistencia y la salud mental. Estos fenómenos también incrementan el riesgo de incendios forestales, degradan la calidad del aire y dañan infraestructuras críticas.
Entre las poblaciones más vulnerables se encuentran las personas mayores, los niños, las mujeres embarazadas, las personas con enfermedades crónicas y los trabajadores al aire libre. El comité insta a los Estados miembros a que apliquen medidas basadas en la evidencia para proteger mejor a estos grupos, en particular a los participantes en grandes eventos públicos.
El dictamen recomienda un enfoque intersectorial que movilice a todas las autoridades públicas y a la sociedad, combinando acciones a corto, medio y largo plazo. En concreto, esto implica reforzar la coordinación entre los ministerios, actualizar periódicamente los planes de acción para la salud pública frente a las olas de calor, con la participación de las autoridades de salud pública y protección civil, y mejorar el intercambio de información a través del sistema de alerta temprana y respuesta de la UE.
El comité subraya la necesidad de capacitar a los profesionales sanitarios para reconocer y tratar las enfermedades relacionadas con el calor. Asimismo, solicita una mejor comunicación pública, incluyendo información multilingüe para turistas, trabajadores temporeros y personas que se desplazan diariamente entre países. Será necesario abordar las persistentes deficiencias en la recopilación de datos a través del Observatorio Europeo del Clima y la Salud.
Estas recomendaciones forman parte de un calendario institucional preciso: la Comisión Europea está preparando un marco integrado para la resiliencia climática, que se espera esté listo antes de finales de 2026 y que deberá reforzar la capacidad de la Unión para hacer frente a los riesgos climáticos, incluidos los episodios de calor extremo.
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