A finales de agosto, las reservas de gas de la Unión Europea solo estaban al 63% de su capacidad, un nivel históricamente bajo que preocupa a los operadores del mercado energético ante la proximidad de la temporada de frío.
Europa inicia el otoño con las reservas de gas en su nivel más bajo en trece años. A finales de agosto, las instalaciones de almacenamiento de la UE se encontraban al 63% de su capacidad, muy por debajo del promedio del 80% que se suele observar en estas fechas en los últimos años. Esta cifra se encuentra entre las más bajas jamás registradas para esta época del año.
La situación ha desatado lo que los expertos denominan un «pánico invernal» entre los operadores energéticos, quienes anticipan una importante volatilidad de precios en los próximos meses. Las tensiones en el suministro podrían traducirse en fuertes aumentos en los mercados al contado ante el menor período prolongado de frío o una caída inesperada en las entregas.
El Reino Unido, uno de los mayores consumidores de gas del continente, parece especialmente vulnerable a esta volatilidad de precios. Su dependencia de las importaciones y la relativa debilidad de su capacidad de almacenamiento lo convierten en un mercado frágil si la demanda europea aumenta este invierno.
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