Eurostar podría perder su monopolio en la conexión ferroviaria París-Londres ya en 2029. Trenitalia planea lanzar diez viajes diarios de ida y vuelta entre las dos capitales, mientras que Virgin Trains se prepara para entrar en el Eurotúnel a partir de 2030. Otros operadores, como Gemini Trains y Evolyn, también han mostrado interés en este mercado particularmente rentable.
Esta apertura a la competencia podría conllevar una bajada significativa en los precios de los billetes. La plataforma de reservas Kombo estima que las tarifas podrían descender alrededor de un 30 % entre 2029 y 2030. Esta previsión se basa, en particular, en la tendencia observada en Francia desde la llegada de Trenitalia, con un descenso estimado del 10 % en la ruta París-Lyon y del 30 % en la ruta París-Marsella entre 2022 y 2025.
La infraestructura en el centro de la batalla
La llegada de nuevos operadores sigue supeditada al acceso a las vías, estaciones e instalaciones de mantenimiento británicas. El depósito de Temple Mills, en el este de Londres, es fundamental, ya que actualmente es el único emplazamiento británico capaz de albergar trenes de dimensiones europeas. El regulador ferroviario británico ya ha autorizado a Virgin a utilizar estas instalaciones y a negociar un acuerdo para operar hasta veinte viajes diarios de ida y vuelta a París, Bruselas o Ámsterdam.
Ante esta competencia futura, Eurostar también prepara su respuesta. La compañía planea invertir dos mil millones de euros en cincuenta trenes nuevos y aumentar su capacidad en un 35% para finales de la década. Asimismo, está considerando nuevos servicios directos entre Londres, Frankfurt y Ginebra a partir de 2030. De este modo, los pasajeros podrían beneficiarse de una mayor variedad de servicios y tarifas más competitivas, si bien la reducción de precios real dependerá del número de operadores capaces de implementar sus planes.
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