El jueves sacudió la región de Ayacucho, en el sur de Perú, dejando tres personas con heridas leves y decenas de edificios dañados. El epicentro se localizó en la provincia de Parinacochas, a unos 800 kilómetros de Lima.
El terremoto se produjo a la 13 p.m. hora local (18 p.m. GMT) del jueves 21 de agosto, a una profundidad aproximada de 99 kilómetros, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), que le asignó una magnitud de 6,7. Sin embargo, el Instituto Geofísico del Perú reportó una magnitud mayor, de 7,2, con una profundidad estimada de 108 kilómetros. Se registró una réplica de magnitud 4,2 a las 16:30 p.m. hora local.
El epicentro se localizó en la provincia de Parinacochas, en el departamento de Ayacucho. La localidad más cercana, Coracora, tiene una población aproximada de 10.000 habitantes. Las imágenes difundidas por los medios locales muestran rocas que se desprendieron de las colinas circundantes como consecuencia de los temblores.
El informe preliminar indica tres heridos leves. En su intervención ante el Congreso, el ministro de Defensa, Rafael Belaunde, declaró que 22 edificios residenciales, seis escuelas y 12 centros médicos habían sufrido daños, y que los equipos de gestión de desastres continuaban realizando evaluaciones sobre el terreno.
El alcalde de Coracora, Yony Odon, entrevistado por TV Perú, declaró que "la población reaccionó, salió a la calle y se refugió", expresando su esperanza de que no hubiera más víctimas. El Instituto Nacional de Defensa Civil informó en X que el sismo "se sintió con intensidad moderada a fuerte en varios departamentos", incluyendo Cusco, Arequipa, Ica y Apurímac. Periodistas de AFP también reportaron leves temblores en Lima.
Este nuevo temblor se produce en un contexto regional marcado por una intensa actividad sísmica: terremotos de magnitud superior a 7 sacudieron Venezuela en junio y Colombia en agosto, causando miles de muertes.
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