Aunque el domingo se degradó a tormenta tropical, Lala causó daños considerables en el archipiélago hawaiano sin llegar a tocar tierra. La Isla Grande fue la más afectada, con vientos huracanados, inundaciones y deslizamientos de tierra.
El huracán Lala se debilitó el domingo, convirtiéndose en tormenta tropical tras bordear la costa hawaiana sin tocar tierra. Sin embargo, el respiro duró poco: la Isla Grande continuó experimentando vientos huracanados, mientras que las precipitaciones alcanzaron casi un metro en las laderas expuestas al viento en las zonas de mayor altitud.
Estas lluvias torrenciales han convertido los ríos en torrentes embravecidos y representan una grave amenaza de deslizamientos de tierra para varias zonas habitadas. Más de cien viviendas han quedado destruidas en la zona de South Point, en el extremo sur de la Isla Grande.
El gobernador de Hawái, Josh Green, confirmó que al menos una persona falleció en un accidente automovilístico en la misma zona de South Point. También declaró que al menos diecinueve techos resultaron dañados y que tres hospitales estaban funcionando con generadores.
Según el sitio web de monitoreo PowerOutage.us, más de 200.000 hogares y negocios se quedaron sin electricidad el domingo por la tarde en las tres islas principales del archipiélago. Horas antes, esta cifra superaba los 130.000 hogares afectados.
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