Se cree que la falla de una pala del motor derecho fue la causa del grave incidente ocurrido el 10 de julio a bordo de un vuelo de Ryanair que cubría la ruta entre Tesalónica (Grecia) y Memmingen (Alemania). Según un informe preliminar de la Junta Nacional de Seguridad del Transporte de EE. UU., fragmentos perforaron el fuselaje del avión durante el ascenso, lo que provocó una despresurización repentina de la cabina.
Debido a la fuerza de la tormenta, una ventanilla de la cabina se desprendió por completo. Un pasajero quedó parcialmente atrapado en la abertura, con la cabeza fuera del avión, antes de ser rescatado por otros viajeros. Gravemente herido, recibió atención médica tras el aterrizaje.
Se encontraron restos de aves en el motor.
Los investigadores determinaron que una pala del ventilador se desprendió en el motor derecho. Los fragmentos expulsados dañaron varias partes del fuselaje y destruyeron por completo la ventana. También se encontraron restos de aves en el motor, pero las autoridades aún no pueden confirmar que el impacto de un ave haya sido la causa directa de la falla del motor.
Los pasajeros informaron haber escuchado un ruido similar al de un neumático reventando, seguido inmediatamente de gritos y una caída en la presión de la cabina. El informe publicado es preliminar y aún no permite determinar con precisión la secuencia de fallas. La investigación completa deberá determinar, entre otros aspectos, el estado del motor antes del vuelo, la resistencia del fuselaje y el posible papel del impacto con el ave, una tarea que podría durar hasta dos años.
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