Charles Biétry no morirá en Suiza. Tras sufrir durante varios años de ELA (esclerosis lateral amiotrófica), el ex periodista deportivo de 82 años había planeado un viaje con su familia para recurrir al suicidio asistido. La aprobación por el Parlamento de un texto que crea el derecho a la muerte asistida en Francia. Esto ha alterado drásticamente sus planes y su visión de sus últimos días. En un mensaje publicado en X, Charles Biétry anunció su deseo de permanecer en su casa de Bretaña cuando su sufrimiento se vuelva insoportable. Espera beneficiarse del nuevo sistema francés una vez que la ley sea aprobada y promulgada definitivamente.
Un último viaje a Suiza, planeado con sus seres queridos.
Charles Biétry había planeado su partida a Suiza con Monique, François y Juliette. Sus tres compañeros más cercanos lo acompañarían hasta su muerte, antes de regresar solo a Francia con sus cenizas.
“No moriré en Suiza. Íbamos los cuatro. Monique, François y Juliette regresarían solos con mis cenizas. Los parlamentarios cambiaron el curso de mi muerte.”el escribió
Esta perspectiva fue fundamental en los últimos años de su vida. La enfermedad de Charcot, también conocida como esclerosis lateral amiotrófica (ELA), provoca un deterioro progresivo de las habilidades motoras y puede conllevar una importante pérdida de independencia. Charles Biétry había declarado públicamente que se negaba a soportar un sufrimiento incontrolable y que deseaba poder decidir cuándo morir.
Morir en casa, "al son de mis olas".
La votación francesa le permite ahora plantearse un final de vida diferente. En lugar de viajar al extranjero, lejos de su hogar, el exdirector de Canal+ y del Paris Saint-Germain desea poder morir en su entorno familiar. "Cuando el sufrimiento se vuelva insoportable, volveré a ejercer mi derecho a la libertad, en mi hogar, al son de mis olas."continuó en su mensaje.
Charles Biétry, residente en Bretaña, describe su muerte rodeado de sus seres queridos, en un lugar que conoce bien y al que está muy unido. Su declaración también refleja la carga material y emocional que supone recurrir al suicidio asistido en el extranjero, lo que obliga a los pacientes franceses a abandonar su país e impone a sus familias el regreso a casa sin ellos.
Un marco estricto para acceder a la muerte asistida
El texto adoptado define la muerte asistida como la autorización y el apoyo a una persona que ha solicitado el uso de una sustancia letal. El acceso a este servicio está reservado a personas que padecen una enfermedad grave e incurable que pone en peligro su vida, en fase avanzada o terminal. El paciente también debe experimentar un sufrimiento físico o psicológico resistente al tratamiento o considerado insoportable. La persona debe ser capaz de expresar una voluntad libre e informada. Su solicitud debe seguir un procedimiento médico estructurado diseñado para verificar que se cumplen todas las condiciones estipuladas por la ley. El texto también prevé un período para que el paciente confirme o retire su decisión.
Dos años de debates parlamentarios
La aprobación del proyecto de ley puso fin a dos años de debate y negociaciones entre la Asamblea Nacional y el Senado. La creación del derecho a la muerte asistida dividió a los parlamentarios por cuestiones médicas, éticas y legales, en particular en lo que respecta a los criterios de elegibilidad, la protección de las personas vulnerables y el papel de los profesionales sanitarios. Para Charles Biétry, esta votación representa la culminación de una batalla que ha librado públicamente desde que anunció su enfermedad en 2022. El ex periodista se ha manifestado en numerosas ocasiones a favor de la legislación francesa que permite a las personas con enfermedades terminales elegir cómo morir sin tener que viajar a Suiza o Bélgica.
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