Un misil israelí mató al menos a ocho palestinos, en su mayoría niños, el domingo en el centro de la Franja de Gaza mientras intentaban recoger agua, informaron las autoridades locales. Según el ejército israelí, el misil se desvió de su trayectoria debido a una falla técnica y no alcanzó su objetivo.
La tragedia ocurrió en una zona donde numerosos civiles se reúnen a diario para acceder al agua, un recurso extremadamente escaso tras meses de conflicto. Según las autoridades locales, la explosión también hirió a más de una docena de personas, algunas de ellas de gravedad. Las imágenes difundidas por los medios locales muestran escenas de pánico y angustia, con niños ensangrentados siendo trasladados a hospitales que aún funcionan.
El ejército israelí reconoció rápidamente el ataque, aunque sostuvo que no tenía como objetivo a civiles. "Se lanzó un misil como parte de una operación dirigida contra elementos armados. Estamos investigando lo que parece ser una falla que provocó una desviación de trayectoria", declaró un portavoz militar. Aún no se ha hecho pública ninguna evidencia de objetivos militares en la zona afectada.
Este último y dramático episodio se produce cuando las negociaciones para un alto el fuego duradero en Gaza no han logrado avances reales hasta la fecha. Desde el inicio de la guerra en octubre de 2023, más de 58.000 palestinos han muerto, según cifras del Ministerio de Salud de Gaza, mientras que las hostilidades siguen causando un inmenso sufrimiento humanitario, especialmente entre los niños, quienes constituyen una proporción significativa de las víctimas.
El sistema de distribución de agua y electricidad en el enclave está prácticamente paralizado, lo que obliga a la población civil a recorrer largas distancias para llegar a las fuentes de agua, a menudo bajo la atenta mirada de drones y en zonas de alto riesgo. Las agencias humanitarias llevan semanas advirtiendo sobre las dramáticas consecuencias de esta escasez, agravada por los continuos combates y la destrucción generalizada de infraestructuras.
La comunidad internacional ha expresado una vez más su preocupación por la magnitud de las víctimas civiles. Sin embargo, sobre el terreno, la situación no muestra señales de mejora. Los ataques continúan, los civiles siguen huyendo y las promesas de tregua resultan difíciles de cumplir. Para las desconsoladas familias de Gaza, así como para una población agotada por meses de guerra, cada día trae consigo nuevas tragedias.