Tras varios días de angustia, las familias de Cécile Kohler y Jacques Paris por fin pueden respirar aliviadas. El ministro de Asuntos Exteriores, Jean-Noël Barrot, anunció el martes 1 de julio que un diplomático francés pudo reunirse con la pareja, detenida en Irán desde mayo de 2022. Según el ministro, esta visita fue posible gracias a la "fuerte presión" ejercida sobre Teherán, aunque no se especificó el lugar exacto de la reunión.
La falta de noticias hizo temer lo peor.
La preocupación había aumentado desde el ataque aéreo israelí del 23 de junio contra la prisión de Evin en Teherán, donde se encontraban detenidos los dos ciudadanos franceses. Este ataque, que causó la muerte de 79 personas según las autoridades iraníes, provocó un traslado parcial de los presos sin que se proporcionara información clara sobre su identidad o paradero. Desde entonces, no se ha encontrado ninguna prueba de vida para Cécile Kohler y Jacques Paris, a pesar de las reiteradas solicitudes de sus familias. La hermana de Cécile, Noémie Kohler, declaró públicamente: «No sabemos si siguen con vida».
Comunicación frágil y confianza limitada
Aunque París afirmó la semana pasada tener la "garantía" de que los dos rehenes estaban ilesos, el origen iraní de esta información había generado escepticismo entre sus familias. El último contacto directo con Cécile Kohler databa del 28 de mayo. El silencio, sumado a las imágenes publicadas por la justicia iraní que mostraban una prisión en ruinas, había alimentado los peores temores. Arrestados en mayo de 2022 al final de un viaje turístico, Cécile Kohler, profesora de literatura, y Jacques Paris, exlíder sindical de 72 años, se encuentran detenidos sin juicio en Irán. Teherán los acusa de actividades desestabilizadoras, acusaciones que París rechaza, considerando arbitraria su detención. Desde entonces, las gestiones diplomáticas para su liberación no han cesado, con escaso éxito hasta la fecha. Esta reunión diplomática finalmente ofrece un elemento tangible y tranquilizador. Sin embargo, su destino sigue dependiendo de las relaciones diplomáticas entre Francia e Irán, en un contexto internacional cada vez más tenso.