Según un informe publicado por el centro de estudios australiano Lowy Institute, se prevé que la capacidad de China para realizar ataques militares contra Australia aumente significativamente durante la próxima década. Sin embargo, el estudio concluye que las amenazas más inmediatas para Canberra siguen siendo los ciberataques y las interrupciones en la infraestructura crítica de comunicaciones.
Según este informe, el desarrollo por parte de Pekín de un nuevo bombardero furtivo de ultra largo alcance, así como el posible despliegue de misiles y aeronaves en bases más cercanas al territorio australiano, podrían mejorar "rápida y significativamente" las capacidades de proyección militar de China en la región.
Los analistas señalan que China lleva varios años buscando acuerdos para establecer una presencia militar en ciertos estados insulares del Pacífico. Según el informe, el establecimiento de una base china en esta zona pondría una gran parte del territorio australiano al alcance de bombarderos estratégicos y facilitaría operaciones militares más frecuentes.
Sin embargo, a corto plazo, los expertos creen que los riesgos más concretos no provienen necesariamente de las armas convencionales. China ya posee capacidades significativas para interrumpir las comunicaciones y el comercio marítimo australianos, en particular atacando cables submarinos o ejerciendo presión sobre rutas marítimas críticas.
El informe también destaca la importancia estratégica del archipiélago indonesio, por donde pasan numerosas rutas comerciales que conectan Australia con el resto del mundo. La interrupción de estas rutas podría tener graves consecuencias económicas para el país, que depende en gran medida del comercio marítimo.
Estos hallazgos se producen en medio de una creciente rivalidad entre China y sus aliados occidentales en la región del Indo-Pacífico. Australia ha fortalecido significativamente su cooperación militar con Estados Unidos y el Reino Unido en los últimos años, particularmente en el marco de la alianza de seguridad AUKUS.
Según los autores del informe, Canberra debe prepararse ahora para un entorno estratégico más complejo, marcado tanto por el auge de las capacidades militares chinas como por amenazas híbridas que podrían afectar a infraestructuras críticas, redes digitales y rutas comerciales esenciales para la economía australiana.
Communauté
comentarios
Los comentarios están abiertos, pero protegidos contra el spam. Las publicaciones iniciales y los comentarios que contienen enlaces se someten a una revisión manual.
Sé el primero en comentar este artículo.