Trump celebra su 80 cumpleaños con una gala de artes marciales mixtas en la Casa Blanca, a pesar de las críticas y las tensiones internacionales.
Trump celebra su 80 cumpleaños con una gala de artes marciales mixtas en la Casa Blanca, a pesar de las críticas y las tensiones internacionales.

Le président américain Donald Trump Estados Unidos celebró su 80.º aniversario el domingo con un evento único en la Casa Blanca: una velada de combates de artes marciales mixtas (MMA) en una arena especialmente construida en el jardín sur de la residencia presidencial. El evento, denominado "UFC Freedom 250", también coincide con las celebraciones del 250.º aniversario de la independencia de Estados Unidos, previstas para el próximo mes.

El evento pone de relieve el estilo político atípico de Donald Trump, conocido por sus numerosas iniciativas espectaculares. Diecisiete meses después de iniciar su segundo mandato, el presidente sigue desafiando los límites de las prácticas tradicionales de la presidencia al albergar un octágono de Ultimate Fighting Championship (UFC) a pocos metros de los edificios históricos de la Casa Blanca.

La velada contará con siete combates con catorce luchadores de cinco países diferentes. El evento principal enfrentará al campeón de peso ligero de la UFC, Ilia Topuria, contra el excampeón interino Justin Gaethje. Se espera la asistencia de aproximadamente 4000 espectadores en una estructura temporal de 28 metros de altura apodada "La Garra".

Esta celebración, sin embargo, llega en un momento político delicado para el presidente estadounidense. Estados Unidos lleva varios meses en guerra con Irán, mientras que la inflación ha alcanzado su nivel más alto en tres años. Diversas encuestas también muestran una creciente preocupación entre un sector del electorado respecto a la situación económica e internacional.

La organización de este evento ha suscitado críticas por parte de algunos observadores y figuras políticas. Donald Trump utilizó sus poderes ejecutivos para autorizar a una empresa privada a celebrar un espectáculo en un recinto federal, una decisión que sus opositores consideran una ruptura con las prácticas habituales de la presidencia estadounidense.

Según Reuters, las entradas no se vendieron al público general. Al parecer, una parte de los asientos se reservó para invitados que pagaron más de un millón de dólares, mientras que aproximadamente una cuarta parte de los asistentes eran miembros de las fuerzas armadas estadounidenses. Estas circunstancias han suscitado interrogantes sobre el coste del evento y los posibles conflictos de intereses.

A pesar de las controversias, la Casa Blanca presenta esta noche como un momento de celebración nacional y unidad popular. Para Donald Trump, un veterano aficionado a los deportes de combate y cercano a la UFC, el evento también representa una demostración de su influencia política y mediática en un momento clave de su presidencia.

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