Taiwán se niega a frenar su rearme a pesar de los recortes presupuestarios impuestos por el Parlamento.
Taiwán se niega a frenar su rearme a pesar de los recortes presupuestarios impuestos por el Parlamento.

El presidente taiwanés, Lai Ching-te, afirmó el martes que no abandonará su plan para reforzar las capacidades militares de la isla, a pesar de los importantes recortes presupuestarios impuestos por un parlamento dominado por la oposición. Esta declaración se produce en medio de las continuas tensiones con China, que reclama a Taiwán como parte de su territorio.

El mes pasado, los legisladores aprobaron solo alrededor de dos tercios de un aumento de 40 mil millones de dólares en el gasto de defensa. Si bien aprobaron la compra de armamento estadounidense, rechazaron varias propuestas de financiación para el desarrollo de drones y misiles de diseño nacional, que el gobierno considera esenciales.

Durante una visita a una base militar en la ciudad de Nuevo Taipéi, el presidente Lai Ching-te aseguró que su administración continuaría con sus esfuerzos. Indicó que el gobierno podría promulgar nueva legislación específica o utilizar presupuestos suplementarios para garantizar la finalización de proyectos prioritarios de infraestructura y equipamiento militar.

El gobierno taiwanés se centra especialmente en lo que denomina una estrategia de defensa asimétrica. Esta estrategia se basa, en particular, en el uso de drones, misiles y otros sistemas capaces de dificultar una posible operación militar china, a la vez que reduce los costes en comparación con el armamento convencional más pesado.

El presidente taiwanés se ha fijado como objetivo aumentar el gasto en defensa al 5% del producto interno bruto para 2030, frente al 3% actual. Esta ambición refleja una tendencia observada entre varios aliados de Estados Unidos, alentados por Washington a incrementar sus inversiones militares ante un entorno de seguridad cada vez más inestable.

Estados Unidos sigue siendo el principal proveedor de armas y aliado internacional de Taiwán, aunque ambos países no mantienen relaciones diplomáticas formales. Washington considera que fortalecer las capacidades de defensa de la isla es un elemento importante para la estabilidad regional.

Los desacuerdos entre el gobierno y el parlamento sobre las prioridades militares reflejan los debates que se dan en la sociedad taiwanesa. A pesar de estos obstáculos políticos, Lai Ching-te ha dejado claro que la modernización de las fuerzas armadas seguirá siendo una prioridad durante su mandato, mientras que las tensiones con Pekín continúan alimentando la preocupación por la seguridad de la isla.

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