El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que Estados Unidos tenía "otra opción" si las negociaciones en curso con Irán no llegaban a un acuerdo, al tiempo que dejó abierta la puerta a la diplomacia.
En declaraciones desde Nueva Delhi, Rubio insistió en que Washington daría "todas las oportunidades" al diálogo antes de considerar alternativas, en medio de las persistentes tensiones por el programa nuclear de Irán y el estratégico estrecho de Ormuz.
Las conversaciones entre ambos países siguen centradas en varios temas delicados: el levantamiento de las sanciones, el destino de los fondos iraníes congelados en el extranjero y la situación del uranio enriquecido en poder de Teherán. Según funcionarios estadounidenses, Irán ha accedido en principio a ciertas concesiones, incluida la apertura del estrecho de Ormuz, a cambio de una flexibilización de las restricciones estadounidenses.
Pero persisten diferencias significativas. Washington condiciona cualquier acuerdo a la imposición de estrictas garantías respecto al programa nuclear iraní, mientras que Teherán exige el levantamiento total de las sanciones económicas.
Estas declaraciones se producen en un momento en que los mercados petroleros reaccionan con fuerza a la especulación sobre un posible acuerdo, con una caída de los precios del crudo impulsada por un optimismo renovado, a pesar de que la situación geopolítica sigue siendo volátil.
En este contexto, Estados Unidos busca mantener la presión diplomática y militar evitando al mismo tiempo una escalada directa, dejando abierta la opción de un enfoque alternativo si fracasan las negociaciones.
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