Rusia llevó a cabo el domingo uno de sus mayores ataques contra Kiev desde el comienzo de la guerra en Ucrania, bombardeando la capital y sus alrededores con cientos de drones y misiles, incluido un misil hipersónico Oreshnik, según las autoridades ucranianas.
Los ataques nocturnos, que duraron varias horas, dejaron al menos cuatro muertos —dos en Kiev y dos en los alrededores— y alrededor de un centenar de heridos. Varios edificios residenciales, escuelas y edificios históricos resultaron dañados en el centro de la capital ucraniana.
Según las autoridades, este es el tercer uso conocido por parte de Rusia del misil Oreshnik desde el inicio del conflicto. Este misil de alcance intermedio es capaz de transportar ojivas nucleares.
presidente ucraniano Volodymyr Zelensky Hizo un llamamiento a los aliados occidentales de Ucrania para que respondieran con firmeza.
"Es importante que esto no quede impune para Rusia", dijo en Telegram, instando a Estados Unidos y Europa a tomar medidas adicionales contra Moscú.
También se registraron huelgas en otras partes del país, incluida la región sureña de Jersón, donde, según los informes, dos personas perdieron la vida.
Varios líderes europeos condenaron la ofensiva y la denunciaron como una "escalada" del conflicto. La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, acusó a Moscú de llevar a cabo "una política nuclear peligrosa e irresponsable".
Las autoridades ucranianas también indicaron que el Museo Nacional de Arte y la Filarmónica de Kiev se encontraban entre los edificios culturales dañados durante los bombardeos.
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