El presidente serbio, Aleksandar Vučić, anunció el miércoles en Kiev que Serbia enviaría ayuda humanitaria adicional a Ucrania, al tiempo que se negaba a sumarse al llamamiento regional para aumentar el apoyo militar a Kiev y ejercer más presión sobre Rusia.
Vučić se reunió con el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky en la cumbre entre el Sudeste de Europa y Ucrania. Esta fue la primera visita de un jefe de Estado serbio a Kiev en más de diez años y su segunda participación en la cumbre, tras la reunión del año pasado en Odesa.
A pesar de esta visita simbólica, Belgrado mantiene una postura ambigua. Serbia, con estrechos lazos históricos con Moscú, se ha negado sistemáticamente a sumarse a las sanciones occidentales contra Rusia desde el inicio de la invasión de Ucrania. Sin embargo, ha condenado reiteradamente la ofensiva rusa en la ONU y ha reafirmado su apoyo a la integridad territorial de Ucrania.
Esta nueva iniciativa humanitaria ilustra el deseo de Belgrado de preservar sus relaciones con Kiev, evitando al mismo tiempo una ruptura con Moscú. Aleksandar Vučić, quien ha conversado en varias ocasiones con Volodymyr Zelensky en los últimos años, persigue así una política diplomática destinada a apaciguar a ambas partes en un contexto regional particularmente tenso.
Esta visita se produce además en un momento en que el presidente serbio se enfrenta a una importante disidencia interna, con continuas protestas antigubernamentales en todo el país que ejercen una presión cada vez mayor sobre su política exterior y el equilibrio entre Oriente y Occidente.
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