El presidente boliviano, Rodrigo Paz, destituyó el viernes a su ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, luego de que el Congreso lo censurara. Esta medida representa un giro para un gobierno ya debilitado por una persistente crisis social.
La decisión se publicó el viernes en el diario oficial del gobierno boliviano. Óscar Mario Justiniano Pinto ha sido nombrado ministro interino de Economía, a la espera del nombramiento de un ministro permanente, cuyo plazo aún no se ha fijado.
El martes, el Congreso votó a favor de censurar a Espinoza tras su negativa a comparecer ante los parlamentarios para responder a sus preguntas sobre la situación económica del país. La Constitución boliviana estipula que la censura conlleva automáticamente la destitución del ministro en cuestión. Inicialmente, el gobierno de Paz anunció su intención de impugnar esta decisión ante los tribunales. El decreto del viernes significa que el presidente finalmente ha desistido de esta confrontación.
La oposición acogió con beneplácito este cambio de rumbo. El congresista Roland Pacheco lo interpretó como una señal de que Paz "demostraba cierta humildad y respeto por la Constitución". La medida también se interpreta como un gesto de buena voluntad hacia el Congreso, cuyo apoyo Paz busca activamente para aprobar una serie de reformas económicas y obtener un programa de financiamiento del Fondo Monetario Internacional.
Bolivia atraviesa un período de profunda turbulencia. Elegido en octubre pasado, Paz había prometido restaurar la estabilidad en un país que había visto colapsar su producción de gas natural, agotarse sus reservas de divisas y que más del 37% de su población caería por debajo del umbral de pobreza nacional para 2024. Su llegada al poder puso fin a casi dos décadas de gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS).
Sus primeras decisiones no tardaron en encontrar resistencia. La eliminación de los subsidios a los combustibles en diciembre desató protestas. Una reforma agraria firmada en abril provocó una nueva ola de indignación entre los votantes rurales e indígenas, quienes temían un debilitamiento de las protecciones para los pequeños propietarios. Paz finalmente rectificó la reforma en mayo, pero mayo y junio estuvieron marcados por bloqueos de carreteras, marchas y peticiones de renuncia. El presidente declaró el estado de emergencia en junio, y el Congreso autorizó el uso de las fuerzas armadas para despejar los bloqueos.
El expresidente Evo Morales sigue alimentando la oposición al gobierno. Un tribunal boliviano emitió una orden de arresto en su contra en julio, acusándolo de incitar a sus seguidores a participar en un "levantamiento armado" en junio. También enfrenta una segunda orden de arresto por la violación de una menor. En redes sociales, Morales ha acusado al gobierno de perseguirlo "para ocultar la verdadera tragedia que enfrenta Bolivia: una profunda crisis económica y social... un modelo que ha abandonado al pueblo y protege la corrupción".
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