La liquidación de Air Antilles, ordenada a finales de abril por el tribunal mercantil de Pointe-à-Pitre, ilustra las persistentes dificultades que enfrenta el transporte aéreo regional en el Caribe. Varias aerolíneas interinsulares luchan actualmente por mantener sus operaciones en un contexto económico particularmente adverso.
Según un análisis publicado por la consultora Caroline Romney, los servicios regionales sufren en particular por un bajo número de pasajeros, una elevada carga impositiva y un aumento continuo de los costes operativos, especialmente los relacionados con el combustible y el mantenimiento de las aeronaves regionales.
Empresas obligadas a diversificarse
Sin embargo, algunas compañías logran mantener su estabilidad financiera gracias a los vuelos de larga distancia. Este es el caso, en particular, de Air Caraïbes, Air France y Saint-Barth Commuter, que combinan rutas regionales e internacionales para distribuir mejor sus ingresos.
El informe también recuerda las sucesivas quiebras de varias aerolíneas caribeñas, como Insel Air o Redjet, que se enfrentaron a las mismas dificultades estructurales.
Un modelo económico que se considera que está perdiendo impulso.
El estudio también estima que aproximadamente el 30% del precio de los billetes se debe a tasas y aranceles aeroportuarios, un porcentaje especialmente elevado para vuelos interinsulares de corta distancia. Ante esta situación, varios expertos abogan ahora por una reforma del modelo económico del transporte aéreo regional en el Caribe.
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