El templo Jogye de Seúl presentó esta semana a Gabi, un impresionante "monje robot", el primer humanoide oficialmente asociado a una ceremonia budista en el país. Con 1,30 metros de altura y ataviado con una túnica monástica tradicional, el robot participó en un ritual religioso previo a las celebraciones del cumpleaños de Buda.
Según los responsables del templo, esta iniciativa comenzó "casi como una broma" antes de convertirse en un proyecto verdaderamente simbólico destinado a tender un puente entre la tecnología y la espiritualidad. El robot, desarrollado a partir del modelo Unitree G1, juntó las manos ante los monjes, respondió preguntas religiosas en coreano y recibió un rosario budista durante la ceremonia.
Un experimento que combina inteligencia artificial y tradición religiosa.
El templo Jogyesa explica que pretende utilizar a Gabi en actividades educativas y ceremonias públicas para atraer a un público más joven al budismo. Incluso se han adaptado al robot los cinco preceptos tradicionales de la religión, con reglas específicas como "no dañar a los humanos", "no dañar a otros robots" y "ahorrar energía".
El evento ha reavivado el debate en Corea del Sur sobre el papel de la inteligencia artificial en las prácticas religiosas. El país, muy avanzado en robótica, ha visto surgir durante varios años experimentos que combinan IA y espiritualidad, particularmente en algunos templos budistas y universidades especializadas.
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