La excepcional ola de calor que azotó Europa Occidental a finales de junio provocó más de 10.000 muertes adicionales, según datos oficiales publicados por EuroMOMO, una red apoyada por el Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Según estas cifras, más de 9.000 de las muertes registradas correspondieron a personas mayores de 65 años, una población especialmente vulnerable al calor extremo. Las temperaturas excepcionalmente altas afectaron a gran parte de Europa Occidental, provocando un aumento inusual de la mortalidad.
El calor extremo puede provocar insolación, además de agravar las enfermedades cardiovasculares y respiratorias, aumentando significativamente el riesgo de muerte para las personas más vulnerables. Las autoridades sanitarias recuerdan periódicamente a la población que las personas mayores se encuentran entre los grupos de mayor riesgo durante estos fenómenos meteorológicos extremos.
«Un exceso de mortalidad de esta magnitud en esta época del año es inusual. Es realmente muy elevado», declaró a Reuters Lasse Vestergaard, médico jefe del Statens Serum Institut de Dinamarca, sede de EuroMOMO. Añadió que resulta difícil explicar este exceso de mortalidad si no es por las temperaturas extremas registradas a finales de junio.
Los científicos también creen que esta ola de calor habría sido prácticamente imposible sin la influencia del cambio climático provocado por las actividades humanas. Según ellos, el calentamiento global hace que los episodios de calor extremo sean más frecuentes, prolongados e intensos, lo que aumenta los riesgos para la salud de la población europea.
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