Los ataques ucranianos contra refinerías rusas han desencadenado una crisis de suministro de combustible que se está extendiendo a las regiones más remotas del país. En Transbaikalia, en el Extremo Oriente ruso, los residentes se enfrentan a interminables colas en las gasolineras.
Al atacar la infraestructura petrolera rusa, Kiev ha provocado una onda expansiva que se extiende mucho más allá de las zonas de combate. Las refinerías afectadas abastecían una cadena de suministro vital, cuya interrupción se está sintiendo incluso en Siberia oriental.
Transbaikalia, una región del Extremo Oriente ruso ya debilitada por su aislamiento geográfico, es una de las zonas más afectadas por esta escasez. Los residentes han dado testimonio de la situación sobre el terreno: las colas en las gasolineras son tan largas que se venden plazas, como lo demuestra la expresión que circula localmente: "Se vende plaza en la cola".
Estos testimonios fueron recopilados por el medio ruso en el exilio Novaya Gazeta Europe, que documenta los efectos concretos de la guerra en la vida cotidiana de los rusos lejos del frente. La escasez evidencia la vulnerabilidad logística de un país cuyas capacidades de refinación están ahora directamente expuestas a ataques de largo alcance.
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