El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, advirtió el martes que el hambre se está utilizando cada vez más como un arma muy barata en los conflictos armados. Denunció los ataques contra la infraestructura alimentaria y alertó sobre el empeoramiento de la inseguridad alimentaria mundial, en particular debido a la guerra en Oriente Medio.
En un acto sobre seguridad alimentaria celebrado en el marco de la Semana de la Nutrición en Roma, el presidente español señaló que más de 700 millones de personas en todo el mundo sufren inseguridad alimentaria, mientras que millones de niños se ven afectados por la malnutrición. Hizo hincapié en la magnitud y el carácter estructural de la crisis actual.
«El hambre hoy en día es precisamente eso: un arma», afirmó Pedro Sánchez, calificándola de «arma muy barata» y «violación flagrante del derecho internacional humanitario». Aseguró que los conflictos modernos atacan cada vez más los sistemas de producción y distribución de alimentos.
El presidente del Gobierno español afirmó que en los últimos ocho años se habían registrado más de 20.000 ataques contra mercados, tierras de cultivo y redes de suministro de alimentos. Mencionó específicamente la situación en Gaza, acusando a ciertos actores de intentar "ganar una guerra sometiendo a todo un pueblo mediante el hambre".
Pedro Sánchez también criticó lo que describió como el trato recibido por miembros de una flotilla humanitaria recientemente detenidos mientras intentaban entregar ayuda. Se refirió a actos de "humillación" y malos tratos, sin especificar quiénes fueron los responsables.
El líder español también advirtió sobre las consecuencias económicas de los conflictos, incluyendo interrupciones en las cadenas de suministro y el cierre de rutas comerciales estratégicas como el estrecho de Ormuz. Considera que estas tensiones podrían desencadenar una nueva crisis alimentaria mundial en los próximos meses.
Hizo hincapié en que los europeos ya estaban sintiendo los efectos a través del aumento de los precios de los alimentos, mientras que otras regiones del mundo sufrían impactos mucho más graves. Indicó específicamente que, según se informa, los precios de los fertilizantes nitrogenados habían aumentado hasta un 50 % debido a las tensiones en el estrecho de Ormuz.
Finalmente, Pedro Sánchez subrayó la necesidad de reforzar el compromiso internacional para combatir el hambre, afirmando que España había incrementado su ayuda al desarrollo a pesar de la disminución de las contribuciones globales. Concluyó advirtiendo que las decisiones que se tomen hoy determinarán si el mundo se enfrenta a una nueva crisis alimentaria en los próximos meses.
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