Una nueva polémica ha dañado aún más la imagen del príncipe Andrés. Según un informe publicado el viernes por la Oficina Nacional de Auditoría (NAO), el organismo británico responsable de auditar las cuentas públicas, el hermano del rey Carlos III recibió ingresos durante varios años por el subarriendo de casas de campo ubicadas en la finca real de Windsor, mientras que él mismo ocupaba su residencia principal sin pagar alquiler.
Este documento representa el análisis más detallado jamás realizado sobre las condiciones de ocupación de las propiedades de la realeza británica. Su objetivo es servir de base para una futura investigación parlamentaria sobre la gestión del patrimonio inmobiliario de la monarquía. Durante varios años, las finanzas de la familia real han sido objeto de críticas recurrentes por su falta de transparencia, un debate que se ha reavivado con las numerosas controversias que rodean al duque de York.
Ingresos por subarrendamiento de casas rurales
El informe revela que Andrew subarrendó tres casas rurales ubicadas dentro de los terrenos de Royal Lodge, una vasta residencia en la finca de Windsor donde vivió entre 2003 y 2026 junto a su exesposa Sarah Ferguson, hasta el pasado mes de abril. Los ingresos generados por estos alquileres se pagaban directamente a Andrew Mountbatten-Windsor, el nombre oficial del príncipe.
El auditor aclara que esta práctica estaba autorizada por el contrato de arrendamiento y no era exclusiva de la familia real. Según se informa, el príncipe Eduardo, hermano menor del soberano, también se benefició de un acuerdo similar. Sin embargo, el informe subraya que no se pudo obtener información precisa sobre las cantidades que el príncipe Andrés recibió realmente por estos subarrendamientos.
Un contrato de arrendamiento favorable en el centro de la crítica
Para ocupar Royal Lodge, una mansión de treinta habitaciones ubicada en el corazón de la finca real de Windsor, Andrew firmó un contrato de arrendamiento de 75 años. A cambio, pagó una prima inicial de un millón de libras esterlinas y se comprometió a financiar aproximadamente 7,5 millones de libras esterlinas en obras de renovación.
No obstante, el informe subraya que el alquiler estipulado en el contrato era puramente simbólico. Según la Oficina Nacional de Auditoría (NAO), dicho alquiler se fijó en cero libras esterlinas. Esta revelación suscita interrogantes sobre los privilegios que aún disfruta el príncipe Andrés, apartado de la vida pública desde hace varios años tras su implicación en el caso Jeffrey Epstein.
Nuevos llamamientos a la transparencia
Las conclusiones del informe provocaron fuertes reacciones en la clase política británica. Margaret Hodge, expresidenta del Comité de Cuentas Públicas, calificó las revelaciones de "impactantes". Expresó su particular preocupación por el hecho de que el auditor no hubiera podido obtener el monto exacto del alquiler percibido por el duque de York.
Por su parte, el diputado liberal demócrata Norman Baker calificó la situación de «indignante» y de evidencia de una profunda falta de transparencia en la gestión del patrimonio real. Mientras el Parlamento británico se prepara para examinar con mayor detalle las finanzas de la monarquía, esta nueva controversia podría intensificar la presión para una supervisión más estricta del uso de los bienes de la Corona.
Communauté
comentarios
Escribe un comentario
Sé el primero en comentar este artículo.