Los votantes chipriotas acudirán a las urnas el domingo para unas elecciones parlamentarias que podrían transformar profundamente el panorama político de la isla. Impulsada por escándalos de corrupción y el constante aumento del coste de la vida, la desconfianza hacia los partidos tradicionales está propiciando el surgimiento de nuevas formaciones políticas y podría fragmentar el Parlamento.
Aunque el poder ejecutivo sigue concentrado en manos del presidente, un debilitamiento de los partidos tradicionales dificultaría la capacidad del gobierno para aprobar sus reformas. Las elecciones también representan una importante prueba política para el presidente Nikos Christodoulides, elegido en 2023 con el apoyo de varios partidos ahora amenazados por el auge de los movimientos de protesta.
Según las encuestas, el movimiento reformista ALMA y el partido liberal Volt podrían entrar al Parlamento por primera vez. El partido de extrema derecha ELAM también está ganando terreno y podría convertirse en la tercera fuerza política más importante del país. Este avance pondría fin a décadas de dominio de los dos principales partidos tradicionales: el conservador DISY y el comunista AKEL.
El clima político de los últimos años se ha visto profundamente marcado por varios escándalos. Uno de los más sonados involucró un controvertido sistema de "pasaportes dorados" otorgados a inversores extranjeros adinerados a cambio de inversiones financieras. A esto se sumaron los retrasos en varios proyectos energéticos, lo que contribuyó a que las facturas de electricidad siguieran estando entre las más altas de Europa.
Para muchos observadores, las elecciones se presentan, por lo tanto, como un voto de protesta contra la clase política tradicional. "Será un voto de protesta contra los partidos establecidos, que también, en cierta medida, estará dirigido contra el gobierno", afirmó el analista político Christoforos Christoforou.
Un número récord de 753 candidatos de más de 18 partidos compiten por los 56 escaños del Parlamento chipriota. El Parlamento saliente contaba con la representación de siete partidos. Este aumento repentino de candidaturas refleja la creciente fragmentación del panorama político y el rechazo cada vez mayor de un sector de la población a los partidos tradicionales.
Entre las nuevas figuras que han surgido se encuentra Odysseas Michaelides, el ex auditor general que fundó el movimiento ALMA tras ser destituido en 2024. Afirma que fue apartado debido a sus reiteradas denuncias del gasto público y los posibles abusos dentro de la administración. Según él, los votantes chipriotas están profundamente desilusionados con todo el sistema político.
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