El auge de los coches eléctricos supone un problema fiscal cada vez más importante para el gobierno: cuanto más abandone el parque automovilístico la gasolina y el diésel, menor será la recaudación del impuesto sobre los combustibles. Esta situación está dando lugar a debates sobre nuevos métodos de tributación para los automovilistas, incluyendo una contribución calculada en función del número de kilómetros recorridos. Este enfoque se está considerando para prepararse para una era post-gasolina y post-diésel, mientras que el Reino Unido ya ha decidido dar este paso. Si bien el gobierno francés está incentivando a los conductores a pasarse a los coches eléctricos, con subvenciones disponibles, la reacción negativa podría ser severa en los próximos años.
Miles de millones de euros en ingresos están a punto de desaparecer.
El problema es considerable para las finanzas públicas francesas. Los impuestos pagados al repostar gasolina o diésel han sido una importante fuente de ingresos durante décadas. Sin embargo, con la electrificación gradual del parque automovilístico, este flujo de ingresos inevitablemente disminuirá. El gobierno ya ha estimado que la caída en los ingresos del TICPE (impuesto interno sobre los productos petrolíferos) para 2030, debido a esta transformación del parque automovilístico, ascenderá a 13 millones de euros. A largo plazo, la adopción generalizada de vehículos eléctricos plantea una pregunta sencilla: ¿cómo se reemplazarán los miles de millones que actualmente se recaudan por cada litro de combustible cuando los automovilistas dejen de comprarlos? Gravar la electricidad utilizada para cargar los coches es una posibilidad, pero presenta una dificultad evidente cuando la carga se realiza en casa. Gravar el uso real del vehículo es otra opción.
El Reino Unido gravará los coches eléctricos por kilómetro recorrido a partir de 2028.
Esta es precisamente la solución adoptada al otro lado del Canal de la Mancha. A partir de abril de 2028, el Reino Unido aplicará un nuevo impuesto a los coches eléctricos, directamente vinculado al kilometraje. La tasa anunciada es de 3 peniques por milla para vehículos 100% eléctricos y de 1,5 peniques por milla para híbridos enchufables. Convertido a kilómetros, el impuesto británico representa aproximadamente 2 céntimos de euro por kilómetro para un coche eléctrico, dependiendo del tipo de cambio. Para un conductor que recorra unos 11.000 kilómetros al año, el coste adicional sería de unos cientos de euros anuales. El objetivo británico es claramente fiscal: recuperar parte de los ingresos que desaparecerán con la disminución del consumo de gasolina y diésel. Se espera que la medida genere aproximadamente 1.400 millones de libras esterlinas.
En Francia, todavía no se ha adoptado ningún impuesto de este tipo.
El precedente británico suscita, naturalmente, interrogantes en Francia. Sin embargo, varias publicaciones presentan la creación de un impuesto por kilómetro recorrido en Francia como prácticamente un hecho consumado. Esto aún no es así. La fiscalidad francesa sobre vehículos ya incluye diversos gravámenes relacionados con la matriculación, el peso y las emisiones, pero el sistema oficial actual no contempla un impuesto nacional que cobre a los particulares por cada kilómetro recorrido en un coche eléctrico. No obstante, la cuestión de su posible creación podría cobrar mayor importancia a medida que disminuyan los ingresos procedentes del combustible.
Un quebradero de cabeza fiscal con la desaparición gradual de la energía térmica.
El problema va mucho más allá de Francia. Durante décadas, los gobiernos financiaron parte de su gasto mediante impuestos directos sobre el combustible: cuanto más se conducía y consumía un vehículo, más impuestos pagaba indirectamente su propietario. Los vehículos eléctricos están transformando este sistema. Ahora, los conductores pueden cargar sus vehículos en casa con la misma electricidad que usan para la calefacción, los electrodomésticos o la iluminación. Un impuesto basado en el kilometraje podría solucionar este problema, calculando el impuesto en función de la distancia recorrida en lugar de la energía consumida. Sin embargo, plantearía de inmediato interrogantes sobre la verificación del kilometraje, los procedimientos de declaración y las diferencias entre los conductores según su lugar de residencia o sus necesidades de desplazamiento.
Una espada de Damocles para los propietarios de coches eléctricos.
Los conductores franceses que actualmente poseen vehículos eléctricos aún no tienen que pagar ningún impuesto por kilómetro recorrido. La pregunta es: ¿por cuánto tiempo? Es una verdadera espada de Damocles que pende sobre todos aquellos que han sucumbido al atractivo de los vehículos eléctricos…
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