El gobierno gabonés declaró el estado de emergencia hídrica hace más de un mes y prometió el suministro de agua en las zonas afectadas. En Libreville, miles de familias siguen luchando por conseguir agua y pagan precios elevados por este preciado recurso.
El agua sigue escaseando en Libreville. A pesar del estado de emergencia hídrica declarado por las autoridades gabonesas hace más de un mes, acompañado de promesas de distribución en los barrios más afectados, la situación sigue siendo crítica para gran parte de la población de la capital.
Cada día, miles de familias luchan por conseguir unos pocos litros de agua, que a menudo deben comprar a precios exorbitantes debido a la falta de acceso a la red de suministro. Las medidas de emergencia no han sido suficientes para frenar la escasez ni para reducir los precios que se cobran en el mercado.
La brecha entre los anuncios del gobierno y la realidad que viven los residentes ilustra la magnitud de las dificultades estructurales que lastra el suministro de agua de la capital gabonesa.
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